jueves, agosto 03, 2006

Amando a Maradona: D10s, El Díez, Demiurgo-Prometeo-Sísifo-Ícaro

He visto la película “Amando a Maradona”, (Que nadie me pregunte donde la he visto) donde se refleja unos momentos de la vida del astro desde el fondo de la obesidad, droga y retirada hasta la vuelta al éxito y la visibilidad pública.
Maradona es uno de mis héroes/villanos preferidos por las siguientes seis razones principales:

  • Héroe porque escribía con pluma de ángel sobre el verde tapete de los campos de fútbol.
  • Héroe porque en su jugar tenía algo de redención alazana de la injusticia de la pobreza, emigración y la lejanía.
  • Héroe porque pudo convertir un gol, en un grito, en una oración o en una satisfacción para millones.
  • Villano porque se quemó en el fuego inmisericorde del éxito sintiendo, a ratos, las lágrimas negras y calientes de ácido: rodeado de gente para ser Nadie.
  • Villano porque confundió su liderazgo con el encabezarse junto con tiranos demagogos.
  • Villano porque prefirió la ética y estética de la trampa (contra Brasil, contra Inglaterra) a la incontrovertible epopeya del segundo gol contra los últimos.

    Mi punto de vista del mito, del fútbol y del fenómeno mediático tiene más caras que un icosaedro, es complejo, sencillo, difícil y casi obvio:

Diego, D10s, es una persona que muere y renace, un ave fénix que proviene del barro y sale de el para retornar a la sombra sin esa luminosidad de las caras sonrosadas y el mundo sonriente. No se entiende el efecto fractal de Maradona, es su vida dentro de la vida de su personaje.

Diego, Diego, la vida y la trampa, el delirio del 1-0 tramposo (siempre Inglaterra-Argentina) y el roce de cielo del 2-0. Diego la muerte cercana y la vida inminente, Prometeo y Dédalo, Che y Confucio, Kant, Hegel, Schopenhauer, poco Nietzsche, puede que Platón o que un Cioran oculto: Diego Maradona (un Harry Lime o Harry Haller a ratos).

Diego, el fútbol en algo más, la vida en algo más, la justicia en algo más, la belleza en algo más. Los goles como el postre a un desarrollo, como una Santa Clara, (que no una satrapía de 50 años). Diego gana y luego marca goles, esa es la diferencia, gana y luego marca goles, lo entendería Camus, Chillida, Nabokov y mil más, incluso George Best lo entendería (que concibió el gol antes que el pulso).

Es demiúrgico tomar a un futbolista muy imperfecto como el síntoma y la antonomasia de la justicia, como si el juego fuera la vida, como si lo bello fuera lo bueno, como si lo bueno fuera lo justo y por último si de esta justicia pudiera extraerse un ideal cristalizable de esperanza (Spinoziano) para la turbamulta irredenta, estéril y analfabeta.

O puede que todo se reduzca a la sinfonía consutil del negocio de la aleatoriedad con vestigios o punzadas de maña.

El fútbol se ha definido casi el mismo número de veces que el amor y muchas más que la guerra, la soledad o el dolor porque, en el fondo, les engloba; como la vida de Ulises (Maradona) engloba la vida en la Odisea con sus viajes, miedos y dioses.

Pero, ¿que es, sino, la vida?, una metáfora psicológica de si misma, quizás sociológica; una representación bufa de su verdadera realidad, un escenario como lo es el fútbol. O quizás como lo que es, más ajustado, un lanzamiento de penalti: intratable, imposible, mortal.

En este lugar, y a falta de Jasones y de Ayaxes, tenemos héroes Maradonas semidioses por lo que no es necesario mucho más, vadean, driblan, gambetean, regatean a la vida para anotar en pirotecnia de sentimientos ensalzados, como un día lo hizo Maradona con los trolls Hoddle, Reid, Sansom, Butcher y Fenwick. El fútbol con esa dimensión igualitaria ahora rompe la barrera idiosincrásica e idiótica de las razas y los continentes.

El amor y el duelo, el día y la noche se canta en el fútbol: “surdato `nnammurato” como cantaban en Napolí a Maradona, el himno al amor al héroe, a la vida, al futbol o a la guerra antropófaga (que podría decir Borges). Es el canto popular a los momentos bélicos y religiosos que se aprecian en un rectángulo de césped.

A fin de cuentas: “Una derrota contada con todo tipo de detalles es indistinguible de una victoria", (Napoleón Bonaparte) tomado de Fútbol intelectual.

Una excelente selección de jugadores que glosaron las ventajas o los sucesos, los más, o encendieron las invectivas, casi solo Borges y Kipling, acerca el teatro Aristotélico del fútbol: Pier Paolo Passolini, Lobo Antunes, Peter Esterhazy, Osvaldo Soriano, Rafael Alberti, Miguel Hernández, Miguel Delibes, Manuel Vázquez Montalbán, Javier Marías, Juan Villoro, Juan Carlos Onetti, Mario Benedetti, Jorge Amado, Augusto Roa Bastos, Ernesto Sábato, Rubem Fonseca, Mario Vargas Llosa, Julio Ramón Ribeyro, Alfredo Bryce Echenique, Vladimir Nabokov, Albert Camus, Almudena Grandes, Gabriel García Márquez, Camilo José Cela, Kenzaburo Oé, Umberto Saba, Ryszard Kapuscinski, Nick Hornby, Pablo Neruda, Peter Handke, Naguib Mahfouz, Gabriel Celaya, Françoise Giroud. Más en Clarín y aquí.

¿Cómo escribiría Maradona?; ¿Sobre que? Sería para quedarse mudo como el niño delante del estadio azteca.

Nota: este post no habla de fútbol, el fútbol es otra cosa, hablo de la vida y la mitología: Demiurgo; Sísifo, Prometeo, Ícaro, Nadie. Es una abstracción veraniega, casi piscinera, sobre el futbol, la vida y las relaciones entre ambos (literatura y arte mediante).

Artes y Fútbol

Foto: http://maradona.50webs.com/galeria.html
http://maradona.50webs.com/galeria2.html

A pesar de las dudas sobre el press clipping he seguido vinculando a artículos de interés.

3 comentarios:

lenguadefuego dijo...

todo muy lindo, pero para mi Maradona es un sorete que tras la fama no supo ser un hombre, no discernió lo bueno de lo malo, esperemos que a Messi no le pase lo mismo, está tocado por la misma varita de los magos.

bonhamled dijo...

Hay que diferenciar la persona, el hombre, el individuo, del personaje.
De la persona hablo poco, del personaje hablo más y del tiempo en que vivió su futbol un poco más.
Messi todavía no llega a ser ni aprendiz de héroe.

Wilde dijo...

Sublime, muchísimas gracias...