sábado, marzo 24, 2007

Dick & Rick Hoyt. Los colosos del deporte

Hay muchas historias que hacen conmover, que son oasis en el desierto de egoismo en el que vivimos. Son pequeños descansos para nuestra moral comida a mordiscos por el interés y la desconfianza.

Leo la historia de un padre y un hijo, los Hoyt, Dick, el padre deportista y Rick el hijo minusválido. Hasta aquí nada nuevo ni nada muy interesante. Lo que llama la atención es que el padre hace deporte con el hijo hasta hacer de ese deporte común una verdadera epopeya y un canto a la superación: ha corrido ochenta y cinco maratones empujando la silla del hijo, ha nadado en triatlones arrastrando a su hijo, ha montado en bicicleta con su hijo y ha hecho del ejercicio físico el monumento a su convivencia en común incluso en el deporte más duro que existe: El triatlon Ironman.

Es el padre más fuerte del mundo, el padre que ha roto la barrera de la inmovilidad de su hijo, de 43 años, para conocer su país y elevar el sacrificio a la categoría de hazaña, sin duda un hombre de hierro, unos hombres de hierro en un mundo de barro.

Yo pienso, como padre, en esa fuerza de voluntad innata más allá de la genética y del sentido común es el verdadero amor por un hijo, por su bien y por su futuro por encima de cualquier otra cosa, incluso por encima de esa pequeña mota de suciedad que llamamos el "yo".

Enhorabuena familia Hoyt.

Nota última: no puedo evitar derramar unas lágrinas. El ser humano capaz de lo peor a veces alberga los sentimientos más altos. Esa es la esperanza para el futuro.

Foto: http://www.teamhoyt.com/

Bonhamled

Heroes y vencedores en una tierra con paz. Recuerdos del día de mañana.

2 comentarios:

PosCorp dijo...

La historia que nos compartes lleva a la realidad ordinaria a un quiembre donde tiempo se detiene y disfrutamos un espacio donde vale la pena vivir.
Gracias por refrescarme el día.

bonhamled dijo...

De nada, demasiado agrío, un poco de esperanza no viene mal aunque sepamos que es un ejercicio protécnico efímero.