Escucho la canción "Grace Kelly" de Mika, pegadiza y agradable y que esconde dentro el misterio o, quizás el denominador común de las preguntas:
¿Quienes somos?,
¿Somos quienes somos?
Ariscos, terribles, perezosos, torpes en los propósitos como decía Baudelaire en su albatros o quizás por encima de la pereza, el cansancio y la indolencia representamos el papel del buen amigo, cuando no nos sale, del excelente escuchador, del beatífico cercano cuando no somos así.Aunque esas impostaciones e ínfulas, como parece desprenderse de la canción, dejan un halo de sombra triste y silenciosa, como la de Grace Kelly también nos permite jugar a ser el ser social bufonesco y gracioso como un Freddy (Mercury) alegre, frívolo, descocado y bailarín que esconde nuestras toneladas de inseguridades: En cualquiera de los dos papeles, amable pero atribulado o expansivo e implosivo al tiempo, aparecen vergüenzas automutilantes, dolores, indefensión, miedos y cobardías tras una cara agradable y cercana.
Esa es la canción y este el pensamiento el del cambio de persona, el embozo, el esconderse en personalidades que no son la nuestra, nuestros Jekylls y nuestros Hydes y nuestras soledades con eco de catedral.
En mi caso me contentaría con ser tu.
En mi caso me contentaría con ser tu.
Nosotros, poliedro y faceta. Recuerdos del día de mañana.
Bonhamled
Imagen: http://www.nathalie-constantin.com/mains%20bebe.gif
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