Acaba por fin la campaña de la declaración de la renta. Dentro de este "ajuste" de impuestos con el estado existe la posibilidad de asignar un 0,7% de los ingresos a fines sociales y otro 0,7% a la iglesia católica. Ambas aportaciones no son excluyentes y, de esta manera, yo he estado colocado ambas x. Para apoyar los hechos y actuaciones solidarias y sociales que tienen las ONGs y la iglesia y evitar que vayan a los fondos del estado para armamento, apoyo a regímenes no democráticos o jacarandas diversas y alegres con mi dinero. Que la iglesia lo haya podido utilizar de forma proselitista no me ha parado, es un fielato que se ha de pagar, nunca mejor dicho, por esta función social absolutamente imprescindible en los terrenos de la sanidad, la educación y la asistencia a colectivos desfavorecidos.Sin embargo este último año he mantenido el 0,7% a fines sociales pero he anulado la aportación a la iglesia. ¿Porqué?.
Simplemente porque la iglesia ha adoptado un papel político que no le corresponde. Y no le corresponde no porque no pueda o deba opinar como sujeto y protagonista con estatura moral sino porque ha bajado a la palestra política significándose de manera directa, llevando una estrategia de confrontación y enfrentamiento político y social protagonista, activo y, lo que es peor, representando en sus jerarquías lo más rancio e inmovilista que pueda haber dentro de la sensibilidad católica (amplísima y muy defendible).Esas son mis causas para no aportar y son simplemente un toque de atención sobre lo que no debe ser la iglesia: el reducto de unos pocos. Sin embargo espero que esto cambie con lo que mi aportación cambiará también.
Recuerdos del día de mañana. Mi dinero es mío.
Imágenes: http://www.igooh.com.ar/ImgsNotas/8027.jpg
Imágenes: http://noticiasdeeurabia.files.wordpress.com/2007/07/tridentineelevation.jpg
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada