Los nacionalistas catalanes y vascos, y desde hace poco los gallegos, poco a poco “extranjerizan” a los que no hablan las lenguas originales de esos lugares y proscriben con la ley en la mano, y la libreta de las multas, lo que en la calle no es así, la convivencia natural de lenguas. De esta persecución que algunos llaman “normalización lingüística” surgen no pocos inconvenientes, desmanes e injusticias para con el castellano y también contra la educación y cultura en esos lugares que buscan un imposible solipsismo maximalista de Rh puro a fuerza de negar a los que no son de allí tanto en la administración, como en la universidad o la cultura.
Puesto que las lenguas vasca, gallega y catalana son un patrimonio cultural irrenunciable y que como vehículos de cultura han de promoverse y extenderse no se entiende que el empleo del castellano-español deba hacerse subterráneo y en reductos donde las otras lenguas no quieran desarrollarse, aplicando la misma lógica. Además implica una miopía grande: ya que se “saca” la lengua castellana de las escuelas y queda su modelo en manos de las terribles televisiones o en los usos espurios con lo que se depaupera y se hace mortecina y pobre.
Un grupo de escritores, pensadores y periodistas, de diferente afinidad y pelaje ideológico, firman manifestando esta misma idea: la depauperación política buscada de un idioma y, al tiempo, la conculcación de derechos de educación y comunicación en una lengua que, no olvidemos, hablan cuatrocientos millones de personas en el mundo y es la de mayor crecimiento en Internet. Y por si fuera poco, además, es oficial en todo el estado.
Este manifiesto, como mi opinión sobre é, no tiene nada en contra del gallego, el euskera o el catalán y solo pide que la educación pueda darse en la lengua común también y, sería el óptimo, que fuera en todas las lenguas posibles con igual dedicación e impulso porque mayor será el patrimonio de los jóvenes. Es decir no una u otra sino una y otra, y otra y otra más.
Y, además, porque la lengua que maltrato en estos párrafos tanto es de Valle-Inclán, gallego, como de Baroja, vasco, de Plá, catalán, de Octavio Paz, mexicano, de Juan Gelman, argentino, de García Márquez, colombiano o de Vargas Llosa, peruano-español y firmante del manifiesto, como es suya, y mía, y de quien esto lee, creo que es una obligación curarle las heridas a la lengua. Heridas que crean los políticos e intentar darle un poco de brillo, ahora oscurecido por los chirridos y los intereses de los butacones y las poltronas.
Animo a indicar con la firma que esta creación de una metacultura oficial en algunas regiones no solo conseguirá lo contrario de lo que persigue sino que hará banales y políticas lo que solo debían ser hablas entre personas.
Nota: Todos los partidos mayoritarios, se callan en una opacidad dolosa….probablemente necesitarán en auspicio y aliento “D’Hont” de todos aquellos que entre elecciones se dedican a mandar a los castellanohablantes a las catacumbas. ¿Todos los partidos?, todos no, alguno resiste ahora y siempre a ese invasor con una poción mágica que les hace casi invencibles: el sentido común. Hablo de UPyD.
Nota última: ¿Por qué no se promueve, si eso es lo que se busca su expansión, el aprendizaje del catalán, euskera y gallego en otras partes de España?.......
- Mapa de distribución de lenguas en el mundo: http://www.geocities.com/sergiozamorab/images/Distribu.gif
- Mapa de España, sus autonomías y provincias: http://www.aesv.org/images/espana.jpg


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