Sin embargo hay héroes, héroes españoles que la traicionera envidia intenta opacar, teñir de sectarismo o negligencia y, casi siempre, de humo y tiempo. Uno de ellos, ahora en la enfermedad de la memoria, es Adolfo Suarez, verdadero factotum de una democracia que, treinta años después y con sus tropezones obvios seguimos disfrutando.
La valentía, el arrojo, la visión de futuro de aquel que desde el propio régimen de Franco supo ver y encontrar en la el futuro es un valor heroico que deberíamos recordar. Sus formas, su manera de eludir a los más radicales del viejo régimen y acomodar y hacer cómplices a aquellos que querían una vuelta de la democracia con rencillas, o incluso con ajustes de cuentas sangrientos, es proverbial e histórica.
Desde aquí mi más sincero homenaje y reconocimiento a un héroe al que todos intentaron quemar y al que ahora, y tanto más cuando muera, todos intentarán atribuirse.
Héroes de la democracia en Recuerdos del día de mañana.
Imagen: http://www.robertroyal.com/espanol/galeria/historico/images/adolfo_suarez.jpg
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