Mantenía una conversación en los comentarios del blog de Shangay Lily, un prodigio de pensamiento y de cultura sin dejar de ser divertido. En esos comentarios salió a relucir el pensamiento de Theodor Adorno, de la interesantísima escuela filosófica de Frankfurt, acerca del holocausto nazi y la forma de enfrentarse el arte y el pensamiento a esa negación articulada de grupos humanos enteros en oposición al constructo “volk” alemán. Esta negación convertida en muerte y destrucción fue apoyada en colaboración con el desarrollo técnico y tecnológico. Recupero alguna de las apreciaciones planteadas y porque creo que merece la pena ese pensarse, ese decirse.
“El escándalo estético y existencial que implica la pretensión de representar lo ocurrido en la Shoá”. Vía El Divario.
Esto indica lo bueno y lo agradable que son las conversaciones, lo que abren la mente y lo que llegan a decir, contar, hacer pensar. Sin esto, probablemente, sería el silencio. En esa negrura es donde vive y el tienen fortuna los asesinos y los fascistas.
Pensamientos que son vidas, horas, instantes, sensaciones. Recuerdos del día de mañana.
Dibujo de Olére: http://fcit.coedu.usf.edu/Holocaust/gallery2/D25.htm y tie
Algunos otros vínculos para pensar un poco sobre esto:
http://www.dw-world.de/dw/article/0,2144,967878,00.html
http://www.ucm.es/BUCM/revistas/cps/11308001/articulos/POSO9999230233A.PDF
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