
A los ciudadanos nos quedan varios resabios:
El primero es que parece que el afán recaudatorio pone en funcionamiento estos mecanismos sin que a muchos nos de tiempo a acostumbrarnos a esta nueva categoría de la vía (apunto que es la primera multa en veinte años de conductor).
El segundo es el sorprendente hecho de que para beneficiarse del 30% de la rebaja por pronto pago es preciso renunciar al derecho de reclamar mediante un recurso. Sorprende que el querer pagar rápido esté reñido con los derechos de los ciudadanos: buscan pagadores rápidos y compulsivos.
El tercero es la sensación de vigilancia, cámara mediante, y de estar en sus manos ya que la sanción es grave pero sin embargo, como gracia, no merece la pena de reducción de los puntos del carnet.
El cuarto es la poca la escasa información que se da en el caso de cambiar las condiciones de una carretera, sobre todo si es de esta magnitud. El asunto es el afán recaudatorio.
En fin, pagué los 64,40 €, descontado el pronto pago, y me quedé con ganas de reclamar pero por pereza al final renuncié . Sin embargo ahora miro con mucho cuidado esas señales que de un día para otro aparecen en las calles, avenidas y carreteras: Una y nada más Santo Tomás, quizás ese sea el único bien que tienen detrás.
Conducción en Recuerdos del día de mañana.
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