En Europa el paro no está en dígitos superiores al 10%, en España dentro de poco lo estará, ni la inflación es superior al 10%, más bien el fantasma de la deflación amenaza y atenaza, así, de este modo el fantasma de una conflictividad social de “libro” se disiparía. Sin embargo y de manera real la situación es grave por mucho que se intente volver a vendernos el mismo sistema, el del capitalismo especulativo y casi nulo control, como si fuéramos tontos.
El paro rampante, la morosidad por las nubes, una situación de crisis generalizada y paralizante y, además, y por si fuera poco las instituciones y gobiernos ayudando justo a quienes han creado esta situación, ayuda a los bancos, a las constructoras, a los magnates y en general a quienes han hecho daño. Casi al lado una beligerancia terrible, una belicosidad que alimenta a algunas empresas ricas, una pérdida paulatina y sin pausa de los derechos laborales y, también, el convencimiento de que la sociedad del bienestar europea se asienta sobre un abuso casi inmarcesible sobre los más desfavorecidos de aquí y de allí.
Por eso se avecina de forma no callada una situación de conflictividad social. El brote griego, ocasionado por la muerte de un joven, no puede considerarse solo una efervescencia ocasionada por los más radicales contra un gobierno de poco apoyo. Sin querer ser grandilocuente puede ser el inicio de otro “Mayo de París”. Los ingredientes ya están servidos, solo hace falta un poco más de agresividad, incontinencia, ira y algo menos de desidia e indolencia para dar lugar a una revuelta generalizada.
Mientras tantos las medidas de los gobiernos para ayudar al ciudadanos, al parado, al desfavorecido se diluye en las oleadas inmensas de ayudas, regalías y viáticos para los más poderosos. Por si fuera poco en esta locura todas las “maldades” del estatismo: injerencia, opacidad, ayuda a cercanos, asimetría; se unen con lo peor del peor liberalismo: falta de control, bajada de impuestos, pero solo para algunos, fronteras invisibles y corrupción, mucha corrupción especulativa y las soluciones en hombros de los empleados. Como se ve, poco, mal y muy sesgado como para no provocar descontento.
En el trasfondo, la escasa repercusión social, económica de los jóvenes, cada vez más y más empobrecidos, la falta de confianza en un sistema, el democrático, que es campo de cultivo para pícaros de todo cariz y conseguidores de imposibles a costa del procomún. Una dificultad de acceso a la vivienda, un becerro de oro que apenas duró para adorarsele y volvemos a las situaciones conocidas de finales de los ochenta y una economía que les golpea con fruición. La ecuación parece sencilla, solo el narcotizante momento social, político e ideológico que vivimos sostiene esta tranquilidad y pax romana que se tambalea poco a poco.
Cuando las calles ardan preguntaremos ¿Porque?, la pregunta debiera haber sido ¿Como no fue antes? y, sobre todo ¿Porque no hicimos nada?
1 comentarios:
¿Donde está esa izquierda?
http://www.publico.es/espana/185182/crisis/capitalismo/izquierdaunida/psoe
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