El holocausto significo, quizás como coda del genocidio armenio por parte de Turquía de 1915 a 1917, el empleo de la fuerza, la tecnología y el conocimiento planificado y sistemático para acabar con la vida de un grupo humano: de forma calculada, de manera premeditada y exhaustiva.
Junto con este planteamiento “novedoso” de aniquilación se dan todo lo que la muerte, el régimen absolutista, y la falta de democracia traen: opresión, falta de derechos, muerte, privaciones, guerra, perdida de dignidad y del carácter humano de las personas. Ese es el resumen de holocausto, no solo los muertos y los dañados, no solo el absurdo y la ideología dañina sino el empleo del hombre contra el hombre, el desdeño de los derechos hasta negar la categoría humana a algunas personas, la necesidad de afirmarse negando hasta la muerte a otros.
El holocausto se refiere fundamentalmente a la shoah o a la aniquilación casi por completo de poblaciones enteras de judíos en Europa central, desde Lituania a Yugoslavia, desde Francia a Ucrania. Además, fue la conclusión discursiva de un razonamiento antisemita que hunde sus raíces en la tradición europea mas brutal pero también mas arraigada. Como digo el holocausto se refiere a este hecho pero no solo a ese, sino a la muerte de otros grupos humanos: gitanos, discapacitados, presos comunes, presos políticos, homosexuales, miembros de minorías religiosas no “aceptadas”, etc. El sistema logró que se alienaran hasta el punto de que cada uno de ellos era carcelero y asesino del resto.
Junto con ese desenlace terrible y conocido acaeció una presión política y social de un grupo sobre la mayoría, el manejo de los medios de comunicación para manipular, el empleo de la guerra como solución a los problemas internos, el imperialismo y el expansionismo a sangre y fuego. Entre otros hechos que, ya, nos suenan más comunes en el día a día de las pantallas de televisión y los intereses internacionales.
Ese empleo industrial para asesinar, fue luego repetido en Bosnia, en Rwanda, y en mil sitios mas, hasta el punto de ser introducido dentro de los “métodos” de guerra actual. Esta matanza organizada fue una catástrofe humana de tal magnitud que el arte, la ciencia, la historia y la filosofía no han podido dejar de preguntarse si este avance, esta mejora, este progreso, este andar hacia delante del ser humano para lograr una vida mejor para todos no acaba dando alas y medios a los mas radicales y asesinos. La prueba la tenemos en un alcance menor pero no por ello menos peligroso en los skin heads, los terroristas, la omnipotente alqaeda, y de muchos dictadores y gobernantes que blanden para lograr sus fines parte o todos los medios expresados en el apartado anterior.
De esta manera hay que recordar y hay que mantener en la mente este pensamiento básico, recordar a los que murieron simplemente por ser tal o tal cual cosa, también a los que sobrevivieron con una pena estigmatizante y una soledad sideral pero también y mas profundamente no dejar que los pensamientos absolutos acaben dando carta de naturaleza al abuso, a la muerte, a la falta de derechos humanos. Porque ese sentido, ese sentimiento, esa sensación es la muerte real y comprobable de la civilización occidental.
Como vemos el hecho no es solo recordar, como se ha intentado banalizar en muchas ocasiones, el hecho luctuoso y escatológico de los hornos de cremación, o las fosas comunes, verdadero fin de cola del dragón maldito, sino los condignos, los hechos ancilares, los puntos donde esas teorías toman cuerpo y forma, es decir, la simiente que, en condiciones adecuadas, germina en ese infierno de muerte, abominación e ignominia.
En ese sentido quiero recordar las guerras que existen, verdadero caballo del Apocalipsis del genocida y del asesino: guerras abiertas, guerras soterradas y ocultas, las victimas civiles, muchas de ellas masacradas, los presos en Guantánamo a un metro de la muerte sorda, la presión y avasallamiento de los ejércitos sobre la población civil y en general todos esos gestos y situaciones que hace que los poderosos se asomen al abismo del nazismo, del fascismo, del comunismo, también con una carrera asesina importante, y en general de todas las ideologías absolutas y contrarias al ser humano como fin primero y ultimo del pensamiento.
En ese germen, en apariencia tan apartado de aquello que ocurrido en Auschtwitz, Treblinka, Sobibor, Dachau, etc., es donde se gesta el próximo genocida, el próximo planeador de la muerte de grupos enteros, el próximo que empleara el saber humano para acabar, aniquilándole moralmente, con el propio ser humano como herramienta. Esa debe ser la enseñanza previa e inminente de este recordatorio: crear una sociedad ciudadana vigilante que ponga de manifiesto, se queje y muestre su descontento por esos guiños del poder y la sociedad porque, luego, la vuelta atrás es muy complicada. Por eso se impone la claridad y mostrar el hecho, rebatir y negar a los que negándolo solo quieren afirmar las bases para que se repita y educar, educar y educar a los jóvenes para evitar esos venenos autoritarios, absolutos, inhumanos. Porque lo contrario del Holocausto es el estado de derecho, la libertad, la democracia, el individualismo, el respeto al otro y el imperio de la ley.
Un recuerdo a los que murieron, siempre justos, a los que tuvieron que huir, a los que fueron heridos en su interior solo por ser. Y una ola de pensamiento claro, ávido y fuerte para evitar que se repita, que las ideologías absolutas triunfen, que quienes propugnan la “eliminación” del estado de Israel no lleguen a imponerse ni siquiera ideológicamente porque sabemos lo que eso significa y, además, conocemos, como decía Niemoller, que hoy serán los judíos, mañana los comunistas, pasado los socialdemócratas, o los sindicalistas y al otro tu….si, tu, el que lee esto.
Por eso y por ser la fecha que es aprovecho y pido, también, al estado de Israel que se piense su política en la franja de Gaza. Ese bloqueo, esa presión terrible, ese dejar sin aire a una población no socavará los cimientos del apoyo de Hamás, y muy al contrario, con la lógica ilógica del terrorista, como Hamás lo es sin duda, le alimentará y dará fuerza y, además recordará a algunos pasajes de la opresión y la violencia a la que no deberían estar llamados.
Vigilante y recordando. Recuerdos del día de mañana.