El método empleado en la transición a la democracia fue elegido para dar igual peso a las zonas urbanas, mas pobladas y mayoritariamente de izquierda, y a las rurales, de derecha, y también representación a los nacionalistas y que todo ello permitiera una gobernabilidad de un país, España en 1978, con sombras negras en su espalda.
El sistema permitió que los votos nacionalistas/ partidos pequeños se convirtieran tarde o temprano en bisagra o gozne sobre el que pivotar la democracia española ya que el sistema desembocaba, cada vez más, en un bipartidismo que no ha sido parado por el cambio de las condiciones y aumento de electores.
La ley D’Hont, tremebundo ejercicio matemático, consiguió esta cuadratura del círculo porque su fundamento: Sistema proporcional pero matizado evitaba la atomización y fomentaba la creación de grandes mayorías y su hijo espurio: el voto útil. Su empleo, fundamentalmente y casi como ejemplo paradigmático en Bélgica, permite que dos o más comunidades con sistemas políticos izquierda-derecha puedan convivir en un parlamento común.
Hasta aquí nada malo, hasta aquí todo loable. En las alcantarillas de su elaboración puede ser que en su formulación subyaciera un cierto miedo al partido comunista que se demostró más activo en la dictadura de lo que luego significó su conversión en votos. Este diseño antiPCE, y herederos, ha logrado que su peso se haya ido diluyendo hasta la casi desaparición en las últimas elecciones, aunque esto haya sido no solo por el método de representación.
De esos fangos se tienen estos barros y de las desigualdades detectadas se deriva una distorsión aberrante de la democracia: sale más barato un escaño en zonas despobladas y en lugares de voto concentrado que en todo el territorio.
En las últimas elecciones, y a los datos oficiales me remito, resulta que el novísimo partido, al que voté, UPD, tiene un coste por escaño altísimo. Ni que comentar tiene lo de IU que roza casi el sabotaje político histórico (ver tablas del final del artículo). En una campaña que ha desembocado en unas elecciones tan bipolares el “robo” de los grandes partidos a los pequeños es grandísimo, solo se salvan los que tienen muy alta implantación en un territorio (Ver tablas al final del artículo).
En la siguiente tabla se aprecia claramente el despropósito por la comparación del sistema actual en votos por diputado y el resultado si fuera proporcional, tabla similar también en eljose. Datos del Ministerio de Interior para las elecciones 2008.
Tabla 1. Comparación de resultados de las elecciones del 9m y los resultados en un método proporcional puro.

- Abstención: 8.807.881 votos (24,68%).
- Votos que no han tenido representación en el congreso: 759.909 (2,12%).
Con estos antecedentes ahora se evalúan muchos métodos, más o menos complejos para modificar el sistema de representación. Sin embargo para evitar los desfases o distorsiones se precisarían algunas premisas:
- Los emigrantes han de tener escaños propios para evitar que su peso se diluya sin tener importancia, es un colectivo singular y con características especiales. En Francia existe y parece que hay planes para que se incluyan en el futuro.
- El Senado ha de dar la capacidad de hablar que este sistema niega, ya sea como región o como partido y no quedarse como espectáculo mudo de cementerio de elefantes políticos. El tiempo de elección del Senado no ha de coincidir con ningún otro periodo electoral para valorar esa independencia.
- Las abstenciones, votos en blanco, votos nulos deben tener sitio para contemplar el descontento y no que el sistema esconda estos votos asignándoselos al más votado probablemente el que más descontentó originó.
- Las circunscripciones electorales deberán tener número de electores impar para que no exista el empate y pueda darse un escaño que distinga. La paradoja es que nos encontramos, con sorpresa, que haga lo que haga un gobiernose mantiene un empate casi eterno en un número grande de provincias (30 del total y en 8 más el cambio sólo viene originado por la variación demográfica).
- Puesto que el sistema permite hasta 400 diputados una corrección casi es necesaria para que se ejecute un segundo mecanismo de asignación de diputados para los “partidos” más desfavorecidos.
- Obligación de indicar en campaña electoral los pactos que se podrán hacer a posteriori.
- Necesidad de un porcentaje de votos determinado para presentarse como candidato a la presidencia para evitar polipartidismos imposibles como en Bélgica o en Italia en los ochenta: En caso contrario una doble vuelta.
Entiendo que estos cambios, y otros muchos, no favorece ni a los grandes partidos, ni a algunos nacionalistas pero, sin embargo si no se acometen se da una tremenda lección negativa:
Nuestros votos dan igual, nuestros votos no se cuentan, nuestros votos los deciden en las sedes de los partidos, nuestros votos valen menos que otros y, por último, da igual votar o no puesto que todo ya está decidido.
También se aprecia que esto implicaría una reforma de la Constitución, a la que muchos están esperando para hincarle el diente en su favor, aún así creo que es necesario porque sino es tirar piedras contra el tejado de todos.
Y ese, precisamente, es el camino contrario a la democracia.
Democracia en Recuerdos del día de mañana.
Bonhamled
Anexos: Considerando los votos acumulados desde 1977 se obtienen algunas interesantes conclusiones, aún sabiendo que el número de votantes y la abstención ha variado a lo largo de estos treinta años.
Tabla 2. Votos y escaños acumulados desde 1977 y comparación con el número de escaños proporcionales.
Elaboración propia con datos de Wikipedia.
En esta primera tabla, con todas las salvedades posibles se observa como tradicionalmente los grandes partidos están beneficiados frente a los pequeños y como los partidos de implantación local y muy votados también se benefician de este efecto. Como caso paradigmático está en de IU, UPD y PNV, los primeros en caso negativo, el último de forma positiva para sus intereses.
Tablas 3, 4, 5. Distribución de escaños de acuerdo a la Ley D'Hont y en método proporcional puro para partidos catalogados como de "izquierda" y "derecha", nacionalistas y de ámbito estatal así como reparto entre los dos partidos más votados y el resto.
Elaboración propia con datos de Wikipedia.
En estas tres tablas se ve como los votos de las "izquierdas", primera tabla, se infravaloran ligeramente respecto a los valores obtenidos por un sistema proporcional puro (<2,5%). En la segunda tabla también se aprecia no todos los partidos nacionalistas son beneficiados en general por el sistema (<1,5%) ya que esto solo es apreciable en partidos con alto nivel de votos en circunscripciones poco pobladas (fundamentalmente PNV). En la tercera tabla se puede ver como el sistema de asignación de representantes ha "regalado" a los partidos grandes hasta un 7,5% de los escaños totales.
Nota última: la comparación general con un sistema proporcional pone de manifiesto la diferencia de la proporcionalidad de los votos y la representación. No se considera el sistema óptimo ya que trae como corolario casi inevitable problemas de gobernabilidad e inestabilidad en caso de resultados de empate pero permite comparar la "realidad" proporcional con el resultado maquillado del sistema electoral.