
El número de funcionarios del Estado creció un 1,5% en 2007”. Vía Expansión
Vivimos en el país en el que la mitad querría ser funcionarios públicos y la otra mitad jubilados. Ese es el signo. El óptimo es el ser funcionario, parece que para muchos el aprobar la oposición implica el pago del fielato eterno al poco trabajo, a los derechos que otros no tienen y a una seguridad a sangre y fuego por encima del desempeño o de la calidad del trabajo. Todo ello aliñado o aderezado en la hégida de un trabajo de por vida. No debería ser así pero por desgracia lo es.
“España tiene un funcionario por cada 18 habitantes”. Vía Cinco días.
Esto, por supuesto, solo es aplicable a aquellos funcionarios larrianos, pero muy, muy visibles, que pueblan la administración. Vocación de servicio, baja, mal humor, mal tránsito intestinal, como decía un anuncio de televisión, y generando mucho, mucho enfado a los ciudadanos. Por si eso fuera poco, negatividad a raudales, falta de colaboración, inseguridad, desconfianza. Justo lo que no se desea en alguien que debe tratar y gestionar asuntos que son de importancia. Todo ello aderezado con el desarrollo tardío de una sociedad de la información que aparentemente nos permitiría gestiones desde casa pero que en la realidad no ha borrado las largas colas, la cara de malas pulgas y la ventanilla de acceso al paraíso de la burocracia institucional.
“De los 2,5 millones de personas al servicio de las Administraciones Públicas [en España[, casi medio millón se encuentran en la comunidad presidida por Manuel Chaves.” Vía Libertad Digital.
España presenta una multiplicidad de instituciones que no redunda siempre ni necesariamente en el mejor servicio del ciudadano. Estado, comunidades autónomas, ayuntamientos multiplican a veces por tres el número de funcionarios necesarios. Y por si eso fuera poco además los consejeros, ayudantes, adláteres y cercanos al poder se sienten cerca de esta macroindustria de todos, como pago a “servicios” pasados, como lenitivo ante la desazón salada del “carguito que no fue”. El resultado es que hay una pléyade de presuntos servidores públicos que, en muchos casos, no sirven casi para nada y en otros tantos, no sirven, directamente para nada que no sean sus propios intereses.
“El número de funcionarios de las CCAA se ha multiplicado por dos en la última década” . Vía Cotizalia.
Sin embargo y a tenor de las estadísticas, Francia tiene un funcionario por cada doce ciudadanos y Alemania uno por cada veinticinco, España está en los ratios comunes en Europa aunque quizás no en su distribución ni institucional ni geográfica. Aunque, y por no hablar solo de los aspectos negativos, hemos de reconocer que, en general, los funcionarios españoles son limpios y poco corrompibles.
“De los 2,4 millones de empleados públicos, sólo 1,4 millones son funcionarios con una plaza en propiedad. El resto son personal laboral y otro tipo de empleados. Los Ministerios de Trabajo y de Economía son los que más trabajadores mantienen en plantilla”. Vía Cinco días.
En tiempos de crisis y de paro la tendencia natural de los gobiernos es acotarlo mediante más empleo público, a pesar de las declaraciones de los políticos, y, al tiempo, perder más productividad y aumentar ese número de funcionarios que son simplemente pasivo para la totalidad, pero un pasivo a un alto precio. Quizás la solución en estos tiempos es de “soltar” lastre aprovechando las vacas flacas y librarnos de esos servidores públicos tan poco servidores y tan poco “público”.
“Los funcionarios alemanes tendrán que trabajar más por menos dinero”. Vía 20 minutos.
En honor a la verdad y en descargo de mucho no todos los funcionarios son así, y un gran número de ellos son tan o más eficientes que cualquier trabajador en el sector privado pero estos, eficaces motivados, con voluntad, servidores públicos se ven atrapados por la avalancha de los otros, de los intempestivos, los vagos, los desidiosos y todas sus virtudes se esconden, se malician y se vician en el estrés de ese ambiente tan poco propicio. ¿Soluciones para un colectivo que es un “dulce” en manos de los políticos? Pocas, pero una de ellas es la de armarse de paciencia y conocer los derechos.
"El número de funcionarios autonómicos dobla a los de la administración central". Vía ABC.
Imagen: http://www.gurusblog.com/archives/la-espana-de-los-funcionarios/01/08/2008/