España lucha por salir de la crisis con una cierta negación del hecho, al principio, y una cierta inoperancia posterior que solo se vio rota por la necesidad vital, política, electoralista, casi egoísta de estar en la célebre reunión de Washington del día 14 de noviembre que, presuntamente, iba a refundar el capitalismo.
Esa célebre y parca reunión solo buscaba recuperar algo de confianza en un sistema capitalista especulativo que ha . Este acto de fe, la reunión, buscaba crear parches, vendas y trampantojos para que todos sigamos creyendo en lo que ha hecho “googlemillonarios” a algunos y pobres hasta la extenuación a una mayoría es el único modelo posible y, además que es imposible reformarlo sin traicionarlo. El fondo de todo esto, el comienzo del fin de la crisis es ignota e ignara. El via crucis será largo.
Tras apuntalar esta creencia en el sistema está el rascarse el bolsillo para que los ricos puedan seguir siéndolo a costa del resto que llegan a fin de mes cada vez más ajustaditos. Los empresarios, aquellos que creían en el mercado sin estatismo, sin arrebol ahora piden ayudas e intervención, pero sin coartarles su capacidad ni sus sueldos, al tiempo piden que las condiciones laborales se hagan más duras para recuperar esa productividad perdida en las especulaciones irresponsables sin fin y en la mala gestión que amparó, animó e incluso incentivó esas actuaciones. Ahora la falta de confianza y de dinero para prestar ahoga la actividad económica.
En España no es diferente, todos y cada uno de los epígrafes se cumple con, además una histórica endeblez económica que ha crecido con el entregarnos en cuerpo y alma al especulador-corruptor que ha poblado los campos de la construcción. Parece que, por otro lado, el sistema bancario ha estado más protegido que en otros lugares. Por desgracia, y de manera general como forma de salir de la crisis, debemos rascarnos los bolsillo para pagar al constructor, de sus plusvalías nada de sabe, al banquero que jugó con fuego, y por justa o equivalente ley, a todos aquellos millonarios que se pongan a la puerta de la administración para pedir dinero. Dinero de ese que no se gastará en educación, sanidad o seguridad y que no hay más remedio que aportar si no queremos, además, perder nuestros ahorros y negocios en una de esas crisis bancarias “imposibles”. Al tiempo el consumo se hunde y la venta de vehículos, el turismo, etc se resiente de manera grave con esta crisis, lo peor, el efecto en la sociedad: el paro, la morosidad, etc es lo peor.
¿Que hacer?, ¿Como controlar esta economía global y especulativa?, ¿Como permitir un mercado libre donde este no sea el de los poco democráticos Rusia y China?, ¿Como permitir el control sin perder cuotas de soberanía que se ha demostrado que se emplea en nuestra contra?, ¿Como conjugarlo con esos intereses de los más débiles: jubilados, parados, autónomos, pymes, etc?,¿Como convertir este capitalismo especulador en un capitalismo productivo y empresarial? ¿Como hacerlo compatible con la lucha contra el hambre, las enfermedades, el deterioro del medio ambiente?, ¿Como evitar que se convierta en un linchamiento de los no presentes en esas reuniones cortas pero de ínfulas gigantes?, ¿Como superar los casos de corrupción y escándalo que salpicarán ahora las economías?, ¿Como evitar que la conflictividad social se disparé?, ¿Como evitar que ese “dinero” futuro de la construcción, etc. no haga caer en quiebra a algunos ayuntamientos o incluso comunidades autónomas?, ¿Como evitar que los posicionamientos de los estados no devengan en un estatismo sin control?, ¿Como será el próximo sistema económico “autorregulado”?, ¿Dará la oposición alguna idea que no sean de “manual del liberal”, por ejemplo el intento de directiva de 65 h, para esta situación?, ¿Como evitar que la rumorología o los bulos acaben con entidades solventes?
La silla prestada, o alquilada a precio alto, de Sarkozy en la reunión de Washington no parece que responda a todo esto sino, y más, procurar que todos los demás sigamos creyendo en un sistema que aún siendo el único no deja de tener miles de vías de agua. Mientras tantos las empresas internacionales, Gazprom o Lukoil en el caso de Repsol, amenazan con “comerse” estos hijos pequeños del gran capitalismo internacional.
Por lo pronto las medidas, las ayudas, los rescates, las regalías, las ayudas que asegurarán el sistema tal y como lo conocemos solo abunda en lo mismo: ayudar a los que causaron el desastre. Por lo pronto se le regala al banquero y al ricacho.
El futuro se pinta de color escarabajo y todo el mundo nos augura la salida pero en un largo camino que no sufrirán los que la generaron. Sin embargo el dinero de todos, el dinero necesario para reflotar un sistema capitalista basado en la especulación, es muy probable que acabe en las arcas de algunos cercanos a los círculos de poder para, después, comenzar el mismo juego de nuevo hasta....la siguiente crisis. Pero no preocuparse, los contribuyentes estaremos de nuevo allí para lanzar un flotador a un orondo Tío Gilito, un salvavidas de dinero que, nos dicen, no nos costará nada. Hasta en esto hay que creer. Aunque sinceramente los signos no nos llevan a pensar esto.
Es el signo, debemos creer y sufragar un sistema que ni nos quiere ni nos cree. Recuerdos del día de mañana.
Nota: Consumo o ahorro: tremenda elección.

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