sábado, enero 10, 2009

Los beneficiados de la crisis

La crisis de la economía mundial originada por la gestión temeraria e irresponsable de unos gestores inmobiliarios y de bancos norteamericanos ha llegado a España. ¿Porque? Porque también ha habido gestores financieros e inmobiliarios y constructores irresponsables y porque también ha habido bancos que han dado irreflexiva e irresponsablemente préstamos a personas insolventes y, además, se han comprado productos financieros de escasa o nula capacidad de convertirse en dinero real. Con lo cual la espiral vuelve a alimentarse de nuevo.

Sin embargo estas personas con su forma de actuar, individual, colectiva, e incluso criminal como en el caso Madoff, no solo no se han visto “castigados” sino que, en realidad han sido beneficiados por las medidas encaminadas a resolver esta crisis. En pocas palabras, los inocentes sufren la crisis: hipotecas, embargos, paro, pérdida de ahorros, etc mientras que los causantes salen de rositas o, incluso, con unos sueldos y bonus sorprendentes pagados, en muchos casos con dinero del contribuyente. Estos magnates terribles de terrible actuación son aún más ricos, a nuestra costa, y, además, se verifica que los más pobres soportarán el insufrible y desconocido peso de esta crisis.


EEUU y Europa ha desembarcado con miles de millones de dólares y euros, cuando hasta hace poco se hacía imposible reunir veintidós mil millones de euros al año para luchar contra el hambre y con solo tres mil se hubiera logrado paliar los casos más graves y urgentes.

Se constata también en este capitalismo especulativo y globalizado que en teoría da oportunidades a todos para hacerse ricoe n realidad solo crea ricos más ricos y pobres más pobres acabando con con la clase media, con la producción frente a la especulación y genera lumpenproletariado y superricachos. Estos últimos son los grandes beneficiados de la crisis, los que recibirán bonus, dividendos, stock options y ayudas para seguir con su tren de vida y su filosofía depredadora mientras los hijos de vecinos en Detroit, en Madrid, en Barcelona o en Varsovia llorarán por su futuro del color del escarabajo.

Hasta ahora las promesas y primeras ayudas han ido a sostener “ideológicamente” un sistema que se tambalea y a repartir millones para que esos mismos millonarios nos “permitan” seguir teniendo una economía y que no volvamos al trueque más básico. Este es el signo de los tiempos. Las recetas, los desembarcos, la compra de activos, los pagos a los causantes la justificación y a la refundación del capitalismo se le llama el nuevo Brenton Woods o, incluso, el “New deal” del siglo XXI cuando es simplemente un huir hacia delante o un “cambiar para que nada cambie”.

Poco se ha hablado de buscar responsabilidades a estos gestores, de dulcificar la vida a las familias, de las moratorias a los embargos y las hipotecas, de buscar una salida que no enriquezca más a quienes lo causaron, de no admitir expedientes de regulación de empleo que esconden hacer pagar a los que menos culpa tienen, de evitar compras o adquisiciones piratas en estas aguas revueltas, de controlar los sueldos de esos grandes gestores, o de buscar las responsabilidades con su patrimonio o, incluso con la cárcel por su actuación.

Desengáñese, eso no se hará o si se hace será un sucedáneo tan suave que perderá el sentido. Simplemente nos han hecho tragar la píldora de que este estatismo, esta influencia de los estados, es necesaria con el mismo descaro y desvergüenza del “liberal” sin ética que hasta hace diez minutos se decía que el mejor estado era el que no estaba y que el mercado se autorregulaba.

Hasta ahora solo conocemos la punta del iceberg en breve veremos más corrupción, más estafas, más robos, más engaños, más sobornos, algún suicidio honorable, etc. Solo el dinero podía ocultar ese convoluto terrible que el sistema metabolizaba y asimilaba como propio.

Ahora es el momento de penalizar estas actuaciones, Tasa Tobin mediante, y de buscar una regulación coherente y positiva que devuelva el poder a las personas, a los trabajadores, a los que sostienen el mundo con su talento, su trabajo y su inversión y no estos vendedores de humo ajeno que se convierte en hoguera para todos.

Ay, si Friedman o Mises levantara la cabeza, Ay si Keynes la levantara.

Crisis, sinvergüenzas y dinero en Recuerdos del día de mañana.