Los medios de comunicación, a veces llamado cuarto poder y a veces tenido casi por el primero, se suben a su púlpito para clamar, y arengarnos sobre lo bueno, lo malo, lo terrible y lo innoble en el sacrosanto terruño de la patria y del planeta madre. Sin embargo y a pesar de este papel moralizante y ético desde tiempo inmemorial en los periódicos ha habido una sección de contactos o de anuncios clasificados donde “masajistas” y señoritas de compañía publicitan sus servicios sin ocultación. Es decir, prostitución a demanda y disponible veinticuatro horas al día a pesar de que los periódicos no están de acuerdo con su ejercicio. Es un ejemplo claro de la doble moral que la sociedad alberga en el asunto de la prostitución.
“La Policía estimó hace un año que el 85% de las personas que ejercen la prostitución no lo hacen de forma voluntaria”. Vía mujeres en red, publicado en 2006.
Los periódicos, y sus directores en delegación, negarán por activa y por pasiva la diligente complicidad que muestran a estos servicios, algunos de ellos, casi todos, que atentan contra la dignidad de la mujer. También contra la ley, por favorecer el proxenetismo oculto que hay detrás. Casi ninguno, excepto Público y el gratuito 20 minutos y algún otro más, se ha negado a publicar estos anuncios y, con ello renunciar a esta fuente de ingresos.
Esta prostitución encubierta da pingües beneficios y, al tiempo, es un muestrario de las apetencias más bajas de la sociedad. Es decir que sirve de espejo psicológico y sociológico de esos gustos: Si antes eran brasileñas ahora son chinas, si antes se cultivaba lo despampanante ahora se sigue cultivando pero, además otros muchos gustos o parafilias, algunos de ellos sorprendentes por lo accesible y por lo marginal.
Desde los periódicos se mira a otro lado pero este auspiciar la prostitución no deja de ser connivente y cómplice. Sin embargo cada vez existe más una corriente para llamar a cada cosa por su nombre y decir que este pseudoproxenetismo periodístico ha de terminar.
“Según El Semanal del Domingo, de 7 de Diciembre de 2003, la prostitución en España es un negocio de 2 billones de pesetas. Unas 300.000 prostitutas trabajan en las calles o en alguno de los 1.000 prostíbulos que se tienen contabilizados”. Vía Hazteoir.
Quizás en este caso y argumento lo mejor, lo más sencillo, lo más justo, sería que existiese una regulación clara que permitiera esta actividad sin que implicara un abuso, trata de mujeres, violencia y submundo. No se perdería la categoría de mercadeo de la mujer pero, al menos, las beneficiarias serían las que ponen sus atributos y habilidades a la venta del mejor postor y no la cohorte de aprovechados que las rodea. Sin embargo la situación de “alegalidad” ilegal se mantiene, en los prostíbulos y en los diarios sirviendo de tuerca que ajusta el mecanismo terrible de la opresión sobre algunas mujeres.
"el diario [El País] ingresa más de seis millones de euros en este concepto, un 2,8% de su volumen de negocio". Vía Periodista digital.
También sería buena cosa que los que claman contra algunos actos de la sociedad en la página uno, dos, o tres de cada periódico vieran lo que promueven en la sección de contactos el mismo papel que sustenta su sueldo. Quizás nos ahorraríamos algún que otro catequista de poca memoria o ganaríamos más periodistas en contra de la doble moral, aun a coste del medio ingreso.
Imagen: http://www.emule.us/foro/showthread.php?t=55380
Doble moral y media ética. En Recuerdos del día de mañana.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada