Comienzo este artículo con estos datos porque solo en esta clave es posible entender lo que ha ocurrido en referencia con la denegación de la posibilidad de empadronarse de los emigrantes ilegales en dicho municipio. Evidentemente esta medida no es solo es mera burocracia sino que esconde un fantasma posterior, la negación del padrón evita que en un futuro los emigrantes pudieran convertirse en fuerza votante, si así se decidiera, y de forma más cercana, implica de manera directa la negación del acceso a la educación y a la sanidad por lo que de manera clara se “invita” a los emigrantes ilegales a marcharse de Vic o a quedarse convirtiendose en unos no-ciudadanos con el estigma inequívoco de ser tratados como criminales sin serlo.
Esta medida, claramente discriminatoria y xenófoba, también con tintes racistas, ha prendido en el consistorio de Vic, comandado por Convergencia i Unió junto con el PSC y Esquerra, como respuesta, reflejo o quizás defensa ante la propuestas radicales de la fuerza comandada por Josep Anglada, Plataforma per Catalunya (PxC). Es sorprendente, por lo vergonzoso ,que partidos democráticos, además de muy diferente tendencia ideológica, se “contaminen” con las ideas radicales de la ultraderecha y apoyen las ideas excluyentes de PxC que tiene en su ideario básico la seguridad ciudadana y el control de la inmigración.
Esta transmisión de ideas responde a la inquietud, soportada por las encuestas, de que Plataforma per Catalunya no solo sea solo referencia en el consistorio de Vic, actualmente con cuatro concejales, ante los cuales hubo de constituir un Ayuntamiento de “concentración” para evitar que accediera al gobierno, sino que incluso podrían obtener mejores datos para las siguientes elecciones municipales..Incluso se evalúa la posibilidad de que llegaran a tener representación en el Parlament de Cataluña.
El “robo ideológico” de los partidos de gobierno de las ideas de PxC atiende a la pretensión de intentar vaciar de contenido la opción Plataforma para, consecuentemente, reducir su creciente base social. Lo pernicioso de toda esta ingeniería política es que en este cambalache ideológico es poco probable que las maquinaciones xenófobas ya implantadas se puedan reducir o eliminar posteriormente una vez enjugado ese riesgo de la ultraderecha en posiciones de gobierno y responsabilidad..
Con estos antecedentes me surge un pensamiento terrible que intento reflejar en las siguientes preguntas:
¿La lucha contra el avance de la ultraderecha implica, al menos en parte, la asunción de sus postulados?,
¿El asumir la xenofobia, el revisionismo, etcétera, de los más radicales no solo implica un robo ideológico sino, al ser aceptada por partidos democráticos, también una aceptación psicológica de sus consignas por parte de la sociedad por mucho que intente evitar que los más radicales lleguen al poder?,
En este caldo de cultivo, población inmigrante, crisis, asunción de ideas excluyentes y discriminatorios, ¿No estamos haciendo el caldo gordo a aquellos, los más radicales, que solo en este escenario: demagogia en terreno de crisis tendrían acceso a la política y los medios?,
¿No se rodean o nimban de un aura de respetabilidad las ideas excluyentes y agresivas de estos partidos políticos al extremo de la aceptación de la democracia al ser aceptadas las opciones radicales por los partidos de gobierno ?
Como vemos el futuro es incierto, los partidos políticos, Convergencia i Unió, PSC y ERC, no han reconvenido a sus formaciones por esta deriva radical mientras se estudia por parte del Ministerio de Justicia la posibilidad de bloquear esta pretensión del consistorio de Vic.Por ahora Vic ha pospuesto la medida hasta que sus servicios jurídicos estudien en profundidad las repercusiones de estos hechos en parte por la visibilidad negativa para el Ayuntamiento y en parte por el escándalo por la ósmosis ideológica proveniente de Plataforma per Catalunya.
En el horizonte la posibilidad más que posible que este caso se repita en otros lugares con escenarios parecidos: crisis+paro+alta población inmigrante + partido ultraderechista que modera su imagen pero no cede en sus mensajes excluyentes, está empezando a plantearse como, por ejemplo, en la localidad madrileña de Torrejón de Ardoz. Que estos primeros síntomas impliquen una ultraderecha más fuerte, socialmente más aceptable que la vinculada a nostálgicos del régimen de Franco y a neonazis violentos, o solo sea la fiebre democrática necesaria en estos tiempos de crisis habrá que verlo.
Como vemos, y en otras muchas veces se ha apreciado, el avance de la ultraderecha en Europa, como está ocurriendo en Italia y en otros lugares, esconde una estrategia doble, la primera es el aprovecharse demagógicamente de las circunstancias actuales: crisis, emigración, paro, problemas puntuales que desatan furia, etcétera. para imponer su mensaje. Este aprovechamiento implica visibilidad, presencia en los medios, oídos para su mensaje excluyente y, eventualmente, incluso, responsabilidades de gobierno. En un segundo plano, quizás en menor grado, el mensaje de los más radicales acaba percolando en los programas de los partidos políticos democráticos al no ser capaz de presentar una respuesta activa, informativa e inmediata a las informaciones, demagogias, lugares comunes y terrores que invocan todos estos profetas del horror frente a la amenaza del diferente, no solo el inmigrante.
El primero de los efectos, cuya pirotecnia mediática más vemos en estos días, se desactivará por si mismo, la ultraderecha tiene una base social débil y tan pronto se "cure" el veneno de la crísis parte de esos fieles votantes de la exclusión votarán de nuevo a los partidos tradicionales. Sin embargo la aceptación, aún tácita, aún provisional, aún interina, aún temporal, de los postulados radicales daña seriamente la democracia, ya que perjudica la credibilidad de los partidos políticos, se antojan veletas al albur del viento demagógico, y degrada al discutir, reducir, empequeñecer el Estado de derecho e imperio de la ley. Es un caso claro de como desde dentro de la democracia y por sus metabolismos y dinámicas se puede llegar a resoluciones absolutamente antidemocráticas.
Fascismos que se muestran con piel de cordero. Recuerdos del día de mañana.
1 comentarios:
Buen análisis, pero te falta un factor: el racismo inherente o bien publicitado del nacionalismo catalán (el que muestran sus líderes, no digo que el ciudadano catalán medio y nacionalista sea racista). Esos tres partidos, antes que de derechas o de izquierdas, son catalanistas: unos quieren una Cataluña independiente de todos menos de ellos, burguesa y de derechas, y no quieren a más gente de fuera: CiU; otros son independentistas y adoran un pasado medieval nunca existido y les amenaza cualquier cosa diferente o foránea: ERC; y otros son mayoritariamente pasados inmigrantes que han renegado de sus orígenes y quieren el poder a toda costa allá donde sea y acostándose para ello con quien sea, el PSC (me refiero siempre a sus dirigentes). Las ideas de la ultraderecha no se adoptan, se llevan larvadas en el seno ideológico de uno y salen a la luz cuando pueden, o sea, cuando en el entorno hay tolerancia social ante algo tan sucio. Por eso el PP ha conseguido tanto voto de ultraderecha en España y que no le saliera un competidor electoral por la derecha.
¿Es normal que un 25 % de la población de una localidad no tenga derechos?A mí me parece indigno de un país como España,aunque sé que ocurre puntualmente. Hay otra forma, mucho más democrática, de parar a Anglada: demos el voto a los inmigrantes (cuestiones técnicas aparte, como tiempo residiendo, etc. son eso, cuestiones técnicas), respetemos su dignidad y abulamos la esclavitud efectiva en que se encuentran. Y una cosa sería segura: un 25 % del nuevo electorado no votaría a Anglada.
Pero una medida así, que yo creo que aceptarían bastante más de la mitad de los españoles, es imposible en un país con políticos tan abyectos, corruptos, ignorantes, acomodados y sin imaginación como tenemos en los cargos altos de las administraciones y los partidos políticos.Así que espero que la justicia pare el principio de genocidio político organizado por todos los políticos del ayuntamiento de Vic, que no han hecho eso sino para evitar que los desalojen de sus poltronas.
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