En estos días estamos reviviendo una nueva ola de cargos de corrupción cercanos a los políticos, nunca han parado. En este caso y con las elecciones gallegas y vascas en el horizonte es el PP el mayor perjudicado. Acciones dudosas, altos cargos implicados cuyo comportamiento es discutible y un trasfondo de cercanía al poder y mucho dinero. Estos lugares son comunes y no extrañan en esta piel de toro, es quizás el pan nuestro de cada día en los lugares donde la construcción devoradora ha tomado lugar. No pueden ser dos hechos independientes la corrupción cerca del poder y los pelotazos urbanísticos, lo que no acierto a adivinar cual fue el huevo y cual la gallina.
Hoy como hace diez año el PP opta por la misma solución a este callejón sin salida que “aportó” el PSOE, hace más de diez años. Ahí el problema, en la conjunción en ambos partidos de la solución de un problema, de la forma más opaca y más propagandística.
Por encima de considerar que estos escándalos se destapen y se dosifiquen en los medios afines al PSOE para un mayor desgaste electoral y que el juez instructor tenga más o menos afinidades con el gobierno, cosa parecida se dijo en el caso Filesa, se tiene que los partidos en vez de optar por hacer acto de constricción, limpiar los sucios entre sus numerosas bajas y presentarse a la ciudadanía como renovados hacen lo contrario: un primer acto de limpieza muy escueto y, luego cerrar filas gritando contra el contrario. Paso a describirlo más detalladamente.
El primer paso es el estupor y la sorpresa, algún frotar de manos entre enemigos políticos dentro del partido y una sonrisa no del todo aleatorio en sus adversarios políticos. Tras una primera limpieza muy rápida aparece después, tentándose las vestiduras, una certeza algo incriminatoria de que no hay “nada” que pueda atribuirse en esos infinitos deambulatorios cercanos al poder. Luego, tras las estrategias, aparece la estratagema conocida de la conspiración, recordemos aquello de "la caverna". El siguiente paso es el acoso mediático, orquestado y de aluvión contra el juez, en aquel tiempo Marino Barbero, en estos Baltasar Garzón. Y en ese interín un flujo constante de noticias filtradas interesadamente de un sumario siempre tan secreto como conocido en capítulos interesados.
Como vemos por encima de los montajes o conspiraciones para desprestigiar a los partidos, tras un intento más o menos verídico de echar a los “más evidentes” ladrones o tramposos, todo queda en lo mismo, corporativismo y un seguir golpeando el yunque y negando lo casi evidente mientras sea útil: hasta que pasen las elecciones próximas. Luego, silencio y no meneallo, no vaya a ser que aparezcan más dosieres por ahí.
Por si fuera poco sobrevuela la nula separación de poderes suponiéndose en Garzón, hablo por boca de los más conspiradores, una inquina especial. Una inquina que también mostró tras su frustrado intento de pasar a la política de mano del PSOE y que se saldó, venganza mediante, con el abultado y oscurísimo asunto de la trama de los GAL y su "X" que se saldó de "pte" por no decir presidente.
Esta es la música de la política española.
Culpables: todos, inocentes, y santos, los pobres ciudadanos que con cara de crisis vemos estas informaciones con guarismos de miles de millones y toneladas de influencia pasar delante de nuestros ojos.
Esta es la política que tenemos, no, la que nos merecemos: Recuerdos del día de mañana.
Imagen: http://www.memoriaviva.net/IMG/jpg/Politica_y_corrupcion.jpg
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