viernes, febrero 27, 2009

Los Ovitz, una historia de predestinación y esperanza

Tras la historia de Hurbinek en Auchwitz relatada por Primo Levi traigo otra historia humana de esas que estaban predestinadas a acabar mal. Al leerla tengo que reconocer una cierta incomodidad por el fin que "presumía" que tendría. Como si los condenados tuvieran una especie de enfermedad contagiosa que puede convertirnos a nosotros en condenados también. El ser humano es así, huimos de nuestro dolor, incluso el presumible, como una forma de huir del horror. Del horror no se escapa, porque corre, porque es bello, porque está envuelto en un envoltorio excelente, porque siempre nos atrapa. Al horror se le enfrenta con la esperanza, la suerte, no hay que olvidarlo, y la decisión.

Ya que el horror y el ser humano es así al menos debemos tener memoria, para recordar el horror, para que sirva de herramienta que pare ese “mirar a otro lado” ,que siempre “ordena el mal”, se diluya, se acabe, se desenmascare.

El caso que nos trae es, como digo, un caso de suerte, esperanza, decisión y, ahora de memoria, es el final terrible, que no fue, de los Ovitz.

La familia Ovitz era una familia de enanos judíos rumanos que pasearon su circo y sus actuaciones con “la Troupe Lilipput” por toda Europa de 1930 a 1940. De La familia de diez hermanos siete tenían enanismo, junto con otros problemas físicos algunos de ellos muy graves. En general todos ellos tenían problemas para correr. Podemos ver la importancia del correr en una época donde el marcharse y el huir era solo un pequeño salvoconducto para la vida.

El quince de mayo de 1944 fueron deportados a Auchwitz donde cayeron en manos del desalmado Mengele que encontró en la secuencia de hermanos enanos un campo de experimentación para sus teorías terribles. La totalidad de la troupe se declararon familia para intentar evitar la muerte anunciada. Sufrieron siete meses de terribles experimentos que alternaron con actuaciones e, incluso, un vídeo para Hitler. En marzo de 1945 todos fueron liberados y la vuelta a su Transilvania natal le llegó la noticia de que la familia restante había sido asesinada y su casa saqueada por los vecinos.

La familia sobrevivió y sus herederos, sin enanismo ya que las mujeres no tuvieron hijos, recuerdan el horror de una muerte anunciada desde Israel. La historia fue contada por Perla Ovitz, la mayor de todos ellos que vivió hasta el año 2001 y es la historia de la suerte, la vida, la fortaleza, la unión y la confianza en el futuro.

Más información sobre los Ovitz: http://elbauldejosete.wordpress.com/2008/11/22/experimentando-con-los-ovitz/

Imagen: http://elbauldejosete.wordpress.com/2008/11/22/experimentando-con-los-ovitz/