domingo, febrero 15, 2009

Monseñor Tiso

Cuando comencé este blog todavía albergaba alguna duda sobre el papel de la religión, hoy todavía no las he retirado del todo aunque cada día dudo más. Poco a poco veo en la religión, las religiones, a ese analgésico terrible que ha permitido, amparado, dado cobertura y justificación a los mayores delitos, los mayores crímenes, los peores abusos y las más ubicuas violencias.

Traigo la vida del sacerdote Jozef Tiso, político, presidente del gobierno y contribuyente al genocidio nazi en Eslovaquia. Su vida, su discurrir por la vida con el nombre de Dios en una mano y la sangre y el odio en la otra nos deja esa sombra terrible, que por desgracia no fue ni única, ni un caso aislado. Es posible predicar a Dios y la paz y, al tiempo, esparcir el odio, el dolor y la muerte. Hoy en día y tras el resultado del atentado en Mumbai y en cada día en Irak vemos que la violencia religiosa es la peor porque ni siquiera la muerte para a los causantes, es más, les augura un cielo dulce.

Las iglesias, las sinagogas, las mezquitas, los lugares donde se busca a Dios con el corazón abierto es también los lugares donde algunos albergan para convertir el odio en el fin de esa búsqueda: cada día lo vemos.

Infames en Recuerdos del día de mañana.

Imagen: http://en.wikipedia.org/wiki/Image:Jozef_Tiso.jpg