Este es el cuarto post de una serie de cinco sobre el cambio de trabajo como forma de luchar contra la angustia. Hemos decidido el porque cambiar, y el como cambiar. En este artículo hablaremos sobre un asunto clave “el sueldo”.Es muy importante el asunto económico/ social, las circunstancias económicas a nadie nos son ajenas y aunque en la cultura española, católica, es algo casi tabú, en otros lugares no se considera así. En verdad todos trabajamos por dinero aunque no solo por esto.
El monto de la cifra que sería atractiva para un cambio ha de estar en el mercado, de nuevo una justificación para enterarse y entender como está el mercado, y también ha de estar ajustada a las características del puesto, de la experiencia, etc. Por otro lado no ha de ser tan baja como para generar agravio rápidamente, ni, tampoco, tan alta como para coartar las posibilidades. Un “mi motivo principal es el del crecimiento profesional y creo que aquí tengo oportunidades interesantes, mi sueldo actual es de XXX, me sería muy difícil aceptar una oferta inferior por mis condiciones personales”. En XXX se dice, obviamente, la cantidad que se quiere percibir o, si acaso, con un buffer para negociación a la baja si fuera necesario.
Dinero, trabajo y yo en Recuerdos del día de mañana.
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