jueves, marzo 05, 2009

Mercenarios

La guerra de Irak ha significado un vuelco en la forma y modo de hacer la guerra. Además de dar la espalda a la realidad internacional y servir a los fines del mundo del petróleo, ha sido la manifestación más clara del “outsourcing bélico” que vivimos.

Las guerras de hoy en día no se declaran por diferencias insalvables o por la reivindicación de un grupo frente a otro. Las guerras se sostienen con dinero y esa es su causa y su última y final consecuencia: obtener una rentabilidad. Quizás siempre haya sido así pero hasta estos tiempos no se ha considerado la guerra en manera “empresarial” continua y constante. Ya sea para vender los productos belicos o para obtener los beneficios del control de un territorio o una población.

Por eso los agentes gestionadores de la guerra son tan requeridos: evitan tener que enfrentarse a controles más allá del económico de la contratación. Por eso las compañías de mercenarios tienen beneficios record, por eso muchos militares, policías y otros grupos con formación buscan un sobresueldo en estas empresas, a veces pidiendo una excedencia, otras veces cortando las ligaduras con la sociedad civil. Los hay de todas las nacionalidades, norteamericanos, ingleses, franceses, españoles, chilenos, etc e incluso de países en vías de desarrollo, pero todos tienen un denominador común, las ganas de hacer dinero y disponer la formación para poder realizar ese tipo de trabajo sin que ningún control, comisión o ley les frene. Enfrente hay una población civil que se ha de enfrentar con manos limpias y sin posibilidad de recurrir a la ley a estos especialistas de la seguridad, la violencia y la muerte.

El desempeño de estos agentes de seguridad es variado: desde la protección a contratistas, personas, altos cargos, etc, el asesoramiento de milicias o cuerpos de policía local hasta la acción directa de guerra, el transporte de tropas o efectivos, la acción de comandos, el sabotaje o incluso el acto terrorista y de inteligencia. Como vemos los campos de aplicación son muy grandes con lo que la oferta de empleo es continuada y requerida.

Por eso las compañías de mercenarios, como Blackwater, entre las cien que operan en Irak, obtienen un beneficio con cada uno de sus miembros de un 100%. Si pensamos que solo en las filas aliadas a EEUU en Irak hay 100.000 especialistas a sueldo (10% del total) nos puede dar una idea del volumen del negocio.

Hasta 18.000 euros al mes por un tiempo limitado en Irak, o en otras partes del mundo, seguridad para la vuelta y una impunidad de las acciones a acometer. Este es el juego de la guerra actual, muertos civiles, cada vez más, de verdad y milicias alquiladas al mejor postor sin escrúpulos ni punibilidad posible.

Guerras malditas, guerreros bendecidos. Recuerdos del día de mañana.


Imagen: http://socialistworker.org/2008/07/09/mercenaries-in-iraq