lunes, abril 27, 2009

Federico Jiménez Losantos: Crónica de una muerte anunciada

He escrito en este blog sobre Federico Jimenez Losantos y, para no redundar en lo que ya escribí, me ha parecido un periodista pirómano que se ha dedicado a echar gasolina a todos los fuegos existentes, leales y lógicos o incluso los creados por él mismo. Esto no sería más sino fuera porque ha arremetido contra todo y contra todos quizás asumiendo un protagonismo que nadie le prestó y que sin embargo se arrogó de manera pretenciosa. Su ejercicio flamígero ha significado un riesgo o quizás una piedra de toque de la salud de la democracia en este país.

La forma de tratar el 11m, por poner un ejemplo, siendo mascarón de proa de los conspiranoicos más arrebatados, es un ejemplo de lo que no debería ser periodismo ni desde el punto de vista de la información y la opinión ni de la responsabilidad que tiene ese, quizás mal llamado, cuarto poder.

Sin embargo y aunque parezca paradójico me parece mal lo que ha ocurrido. Lo explico en pocas palabras y con la información que tengo en mi mano. Parece que la cadena de radio para la que trabaja, COPE, le quita de su programa matinal, exitoso y con audiencia, para opacarlo en un programa vespertino. El programa está actualmente realizado por Cesar Vidal. Al final la oferta se queda en que ambos compartan un programa de dos horas “La linterna”. Evidentemente tanto uno como otro se han negado a esta “reorganización” que de hecho significa un acallar a ambos, y el abandonar la cadena.

Esto sería una decisión empresarial, sin mas aunque discutible, teniendo en cuenta que el 75% de la facturación en publicidad proviene del programa de FJL, en la situación actual de crisis en los medios. Sin embargo que la “jefatura” de la cadena de radio esté en manos de la iglesia introduce un nuevo punto. Los contactos últimos y la mejora de las relaciones entre la iglesia, a nivel vaticano, y el gobierno nos lleva a pensar demasiado fácilmente que haya podido ser una petición del gobierno ante un periodista incómodo.

La incomodidad que representa FJL, y de Cesar Vidal, tanto para el gobierno como para la oposición ha significado que esta aparente “decisión empresarial” haya pasado casi inadvertida más del propio ruido que genera FJL cada mañana pero, no nos equivoquemos, es el callar a un periodista por los poderes a cambio de un “algo” que es desconocido.

La situación de más que presunto laicismo activo del gobierno de España y una necesidad de congraciarse de la iglesia, al menos económicamente, con el gobierno da luz a esta necesidad simbiótica de colaboración. La reunión el pasado febrero del “ministro de exteriores” del Vaticano el cardenal Bertone puede dar pistas sobre esta conexión.

Por otro lado el desactivar la iglesia más radical e integrista, con más tendencia a “echarse a la calle”, es un caramelo interesante para el gobierno actual. El PP, partido de la oposición, calla ante la caída casi anunciada del que se había declarado enemigo del presidente del partido y su grupo más cercano.

En resumen: un periodista que sale de su programa por los acuerdos entre los poderosos, probablemente no le callen. Pero lo importante es que aunque el periodista y su estilo no me gusta, menos me gusta la situación de vigilancia de los medios e intento de control de la opinión pública.

Periodistas y poderes en Recuerdos del día de mañana.