Este es el tercer capítulo de mis pensamientos, rápidos y menos estudiados de lo que debieran, sobre las izquierdas. En este caso pasaré revista a la segunda de las grandes familias de la izquierda, que también está en crisis en estos tiempos, junto con la izquierda radical, es la socialdemocracia.
La socialdemocracia, y aquella tercera vía giddensiana que se apropiaba el centro político resulta que muta poco a poco y moviéndose como un paramecio hacia los más sagrados mandamientos de la economía e ideología liberal renunciando a su mayor logro, el estado social de bienestar que tanta igualdad ha construidociedades europeas, creando de esta forma caminos de paz social. En el ínterin se han arropado de grupos de poder y mediáticos afines que se encargan de vocear sus, pocos, logros y en “vender” un producto que, a lo peor, ya conocemos, y, a lo pésimo, ya nos falló. La izquierda de la socialdemocracia, a veces contaminada de la izquierda radical, que es también ecologísta, social pero que también se vacía en este caso de seguimiento popular como en el caso de IU, probablemente por la falta de programa e ideas claras en este mundo globalizado y de mezcla de ideologías.
De esta forma existe una izquierda radical ahora pegada a un fusil, ahora pegada a una pancarta gritando canciones de Joan Baez de hace cuarenta años, por otro lado una barahúnda de tecnócratas socialdemócratas que solo les diferencia en España de las derechas neocon en que alguna vez en algún tiempo tuvieron pelo largo y pretendieron derrocar a un dictador rijoso. En el caso de Tony Blair la coincidencia fue tan sorprendente que fue el George Bush británico y coincidió con aquella “cosa” que se dió en llamar “conservadurismo compasivo”, esto es, la transmutación de valores sociales en los partidos conservadores. De los anarquistas, aquella izquierda de la primera internacional tan sugerente y atractivamente integra que desapareció en España tras la guerra civil y que ahora tiene un valor romántico y sentimental pero residual. Nada se sabe, su mayor logro, el buscar el bien social sin zambullirse en el espíritu insensible de la masa no ha quedado casi nada, solo un poco de ruido sindical y alguna que otra bomba radical que querría haber sido revolucionaria.
En América Latina convive una era de izquierda moderna y democrática como vemos en Brasil, Argentina o Chile, que puede enseñar mucho a la vieja Europa. Pero, y sin embargo, el continente está pendiente todavía de esas fiebres que habrán de pasar en forma de corrupciones, falsos mensajes y oportunismo demagógico, nacionalizador, revisitador de conceptos neofundacionales, constitucionales. Además convive otra vía el radicalismo populista, demagógico, falso, retrógrado, en ratos asesino, y en otros torturados como en las Cuba, paraíso para algunas izquierdas europeas miopes, Venezuela, paso atrás a paso atrás hasta el abismo, Ecuador, Nicaragua, etc.
"La libertad sin socialismo es privilegio e injusticia. El socialismo sin libertad es esclavitud y brutalidad.". (Mihail Bakunin)
Esas son las visiones, los altares a los que son llamados las “izquierdas” del mundo, colectivo, target de mercado influyente y meritoriamente regalado de una ética superior en el mundo occidental que, luego, es tan mentira como verdad los infiernos del gulag hiperbóreo o tropical. Con estas campanas, los iconos, los eslóganes, las imágenes, son llamados todos aquellos que se dicen “de izquierdas”.
Izquierdas variadas en Recuerdos del día de mañana.
Imagen: http://iarnoticias.com/images/varios_07/anarquismo.jpg
Imagen: http://en.wikipedia.org/wiki/File:Red_Rose_(Socialism).svg
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