Una de las canciones que por su intensidad y casi meliflua consistencia me hacen pensar, recordar y constatar una realidad que es dable de geranios, de patios, de un acento sevillano agradable y de un cierto sabor salado y amargo nunca desagradable es “En el lago” de Triana. Es, sin duda, una de las canciones de mi vida.
Músicas que tienen mucho de mi, de era y de tiempo. Recuerdos del día de mañana.
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