Creo que las elecciones europeas nos han traído algunas enseñanzas. El primero es la victoria del PP, a pesar de las convulsiones, a pesar del estado de vigilancia en el que se encuentra Mariano Rajoy, aunque podría haber sido mayor. La segunda que no es exactamente la fotografía en negro de la anterior, el severo toque de atención, aquí sin paliativos, del PSOE, como todos los partidos gobernantes y, quizás, un poco más.
La subida de UpyD, con un escaño para Sosa Wagner, siendo la estrella olvidada en los medios, que casi amenaza a la tercera fuerza política de IU, que se mantiene, y, que Iniciativa Internacionalista, la lista proetarra de Sastre no tenga presencia en Bruselas, a pesar de sus 175.895 votos, condensa el resultado.
En España, lo conocido, a pesar de que es una elección europea se ha tomado como un plebiscito para verificar la estabilidad del gobierno Zapatero y el siempre discutido liderazgo de Rajoy, es decir cada uno se jugó lo que tiene entre manos.
En realidad y a pesar de los gritos a favor de la participación y de “jugarse mucho” ambos líderes se guardan la baza de que sean López Aguilar y Mayor Oreja los vencidos en el caso de que así sea. La victoria de Rajoy, si bien no tan apabullante como la situación de desgaste de gobierno y la crisis pareciera augurar, asegura su posición y evita conatos de “conquista” al trono de la derecha. Es la primera “victoria” nacional de Rajoy, y este cambio de tendencia si que indica un punto de inflexión. El que Zapatero no aparezca para apoyar a los suyos ya marca un espacio para desvincularle de la derrota.
Merece la pena considerar el aumento y consolidación del voto del PP en los feudos de Madrid y Valencia, a pesar de los estragos buscados que parecía que tendría el caso Gürtel. La alta abstención y el abandono al PSOE en sus históricos graneros, Andalucía y Cataluña, ha de poner al partido de Ferraz en “Prevengan”.
También se detecta una cierta ausencia de confianza en unos partidos políticos que en la situación actual, crisis y crecimiento lentísimo del sentimiento europeo, no están a la altura. Por suerte el descreimiento no llega al sistema democrático a pesar del aumento de los partidos radicales y anti sistema. En general han crecido las derechas a costa del socialismo, es quizás un guiño hacia donde ha de ir la solución de estos problemas, crisis y Europa. Varapalo terrible en el Reino Unido y victoria a pesar de todo de Berlusconi.
El auge de la ultraderecha, la alta abstención 54%, ya augurada aunque menos en España, y el miedo sospechado en que en tiempos el peso de esos “pequeños terribles” de la radicalidad aumente en el cómputo europeo conforman el resto del pastel. Un parlamento con mayoría Popular (PPE) y liberal (ALDE) que no significa necesariamente un rodillo, tienen diferencias sumarias, pero si implica un cambio aplastante con la sospecha de una abstención record.
A mi me queda una sensación triste, quizás, como de rémora. En estas elecciones en tiempos revueltos podría haberse aprovechado más el tiempo en dar soluciones y enfrentar la crisis, a fin de cuentas es el único argumentario generalizable a todos los países, más que el arrojarse fango que, al menos en España, ha sido lo general. El proceso de “creación” de Europa con nuevos países también era un hito importante, quizás la elección más importante de la Historia pero ha quedado ofuscada por el día a día cotidiano de la política interior y en este hito han sacado tajada los euroescepticos en un ambiente de disminución del voto y de descreimiento.
Votos, votantes, crisis y Europas en Recuerdos del día de mañana.
Infografía: gracias a El mundo.
Imagen: http://www.soitu.es/soitu/2009/06/07/actualidad/1244407251_142645.html
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