Supongo que a muchos se nos ha presentado la siguiente duda ante un examen:
¿El examen de este año es más difícil que el del último año?
Los que hemos pasado bastantes exámenes y hemos tenido acceso a exámenes de años anteriores vemos con sorpresa como la “dificultad” varía con los años. Esto es mucho más acusado en las pruebas de oposición, selectividad, etc que en cada año es un mundo.
En ese punto aparecen dos preguntas que de básicas caen por su peso:
¿Existe un método de medición para que los exámenes contengan los mismos contenidos básicos y con un nivel de dificultad comparable año a año?
Si no es así
- ¿Cual es el criterio que ha de marcar la dificultad de un examen o prueba?. ¿Cual ha de ser, entonces, el criterio de corrección para asegurar justicia en las notas?, ¿Simplemente la suerte? ¿Ó, quizás, una benevolencia de los correctores?
En los exámenes de Universidad se ha dado mil veces la misma situación: un número mínimo de aprobados, creo que un 5%, que asegure que no puede impugnarse el resultado.
¿Es conveniente que un examen, por el propio examen y por la corrección posterior, lo aprueben un solo 5% de los matriculados?
¿El menor número de aprobados hace la asignatura más importante o trascendente?,
¿Todos los alumnos, independientemente del número, preparación, etc acaban desembocando en un porcentaje similar de aprobados convocatoria tras convocatoria? O, lo que es peor, ¿alguna vez la temible “Campana de Gauss” se ha alíado en tu contra, o a tu favor, si has topado con una clase de “supertalentosos” o de “extratorpes”?.
Todos estos hechos esconden una discrecionalidad, que abunda y se cultiva en la educación española, y más en la Universidad española escondida bajo el concepto de “libertad de cátedra” que trae no pocos descalabros y algunas situaciones sinceramente vergonzosas. Buena parte de estos hechos se resolverían si existiera una “prueba” que verificara que los exámenes o controles son equivalentes año a año para demostrar el conocimiento de la materia y, al tiempo, que el método de valoración y puntuación es comparable y extrapolable. Esto no significa que los exámenes hayan de ser más fáciles sino más homogéneos y más coherentes en su corrección. De hecho ya se emplea en exámenes tipo test como el de conducir, por ejemplo donde no tanto el tipo de pregunta, que pueden variar, sino el volumen de estas aseguran una comparación entre pruebas.
Este efecto tiene dimensiones siderales o catastróficas si esos exámenes son especialmente importantes o que pueden definir parte de la vida académica o profesional siguiente Por ejemplo la selectividad. Los exámenes son iguales, también sabemos de ciertas filtraciones o conocimientos de unos estudiantes respecto a otros, preguntas sesgadas o erróneas pero, volviendo al asunto: ¿Es la calificación equivalente?, ¿Es la corrección equivalente?, ¿Existe un patrón de corrección que evite la discreccionalidad más allá de lo subjetivo que tiene el incorporar preguntas de desarrollo?
En este punto cabe decir que EEUU, y en otros países, existe un criterio para que los exámenes sean equivalentes año a año y que los resultados obtenidos tengan el mismo valor. Una organización no lucrativa “Educational Testing Service” asegura que las pruebas son iguales e, incluso, permite que sus pruebas sean comparables en el tiempo como en el caso de los exámenes TOEFL. Esto permite la evolución de la preparación de los estudiantes en exámenes comparables de asignaturas a lo largo del tiempo.
La conclusión primera de este tipo de exámenes es que la modalidad de exámenes habría de cambiar, deberían ser tests, pero, además caería parte de la arquitectura de poder y dominio de algunos profesores sobre todo en la Universidad.
¿Cuando llegaremos a algo parecido de manera general?, ¿Cuando tendremos valores justos de comparación año tras año, más allá del siempre hiriente informe Pisa, que permitan más allá de las discrecionalidades y subjetividades establecer una política más clara?
¿Cuando los exámenes más trascendentes podrán ser comparados sin sensación de estafa o de contubernio en tu contra?.
Las preguntas son muchas, las respuestas pocas y mal dadas, quizás ver lo que se hace en otros lugares y con otros modelos de examen totalmentes extrapolables, como por ejemplo el profesional PMP, nos pueda dar una pista.
Exámenes y educación en Recuerdos del día de mañana.

1 comentarios:
Lo primero es pedir disculpas por el tiempo que hace que no te dejo un comentario.
Lo segundo, hoy me he decidido por aquello de ser maestro frustrado (tengo el título aunque ya no ejerzo).
En la universidad no te enseñan a corregir exámenes, no te explican los tipos de controles que existen...
Una cosa si dejan clara, que si suspende toda la clase es culpa del alumnado.
Menuda vergüenza!
Si suspende más del 15% de la clase es porque falla algo: el modelo de enseñanza, el estilo de enseñanza, el tipo de control, la cantidad de materia, etc.
Pero sobre todo es un fracaso del profesor que no sabe adaptar la materia a los alumnos y viceversa.
Pero claro, díselo tú a uno de esos maestros que llevan 30 años ejerciendo y que ahora se tienen que poner las pilas con internet, un medio que los alumnos conocen mejor que ellos.
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