jueves, julio 23, 2009

Cadena perpetua

Dicen unas encuestas que una mayoría de los españoles estarían de acuerdo con implantar la cadena perpetua. Sin embargo es dable que puede ser como consecuencia del abominable delito y sus consecuencias desconocidas de la muerte de Marta del Castillo. Aún así y a pesar de esta visceralidad del momento yo sería uno de los que piden la cadena perpetua y creo que lo puedo explicar por, al menos, cuatro o cinco razones.

Creo, sinceramente, que la posibilidad de redención de algunos criminales: pederastas, violadores, traficantes e, incluso terroristas es tan baja que la mera comisión de delito ya implica la reincidencia en el delito y un compromiso para la “causa” delincuencial en muchos caso de por vida, aunque no siempre es así. Las victimas, los familiares y la sociedad agradecerían, a pesar del coste, que no se nos amenazara con repetición de esos delitos una vez hubieran cumplido su castigo. La cadena perpetua significa un efecto de compromiso con la sociedad y su seguridad.

Las diferentes penas hace que un país pueda ser acreedor de un “turismo” de delincuentes que en nada favorece. En ese caso tendría, además, un efecto aleccionador y avisador.

Para los delincuentes reincidentes que una y otra vez y de manera contumaz repiten en sus delitos, en sus crímenes sería posible establecer, como existe en algunos lugares de EEUU, un “third strike and out” que implica que la tercera condena de cierta magnitud representa ya una cadena perpetua per se. Esto puede tener un efecto perjudicial en el sentido que los criminales procurarán bajo todas las circunstancias no ser condenado una tercera vez, y para ello recurrirán a cuanta violencia puedan, pero, también tendrá un efecto disuasor respecto a la comisión de delitos.

Otro punto a favor es la innombrable sensación de impunidad que implica que un delito de muchísima importancia, recuerdo al infame De Juana, se salde con una pena que a fin de cuentas significa que sus víctimas y la totalidad de la sociedad verán la liquidación de esa pena, observarán el momento de su salida sonriente a prisión. Es, de esta manera, la cadena perpetua una medida con efecto de acompañamiento a la sociedad y las víctimas.

Por otro lado la circunstancia de que la cadena perpetua sea dictada no implica que no puedan darse hechos o delimitarse la capacidad de ser revisada. Para esto incluso puede ponerse un plazo y de esta manera puede reestudiarse con amplios plazos de verificación 20-30 años. Sería un efecto que contrarrestaría la irreversibilidad de la pena.

Los detractores de la cadena perpetua que hablan de los problemas de errores o sesgos en las sentencias, el coste, la necesidad de nuevas cárceles, la imposibilidad de recuperación del reo, etc, sin embargo no consideran el daño que se le hace no solo a las victimas sino a la sociedad en su conjunto al expandir la idea que delinquir es barato y que el sistema es extremadamente laxo.

Aparentemente el ámbito legal actual haría difícil la creación de la figura de cadena perpetua pero, si se aplica la doctrina Parot es posible. La doctrina Parot sirve para evitar que un condenado por diferentes delitos pueda beneficiarse de reducciones de pena para la pena máxima, treinta años, y no por cada una de ellas. Esto implica, de facto que el tiempo que se cumple en prisión aumenta hasta más allá de los cuarenta años. De esta manera se se puede considerar casi de manera efectiva una cadena perpetua.

Supongo que algunas personas considerarán esto un retroceso o quizás una medida terrible pero sin embargo y ante algunos delitos, esto hay que volver a reiterarlo, la defensa de la sociedad ha de quedar por delante del presunto derecho a rehabilitarse del reo, sobre todo si la amenaza que representa esa presunta rehabilitación, que en pocos casos se cumple, es una sombra sobre toda la ciudadanía.

Cárceles en Recuerdos del día de mañana.