jueves, julio 30, 2009

Cuba y ETA, dos historias

Vinculo el fin de la dictadura en Cuba con el fin de la violencia fascista de ETA por el nexo romántico pero, de trasnochado, terrible del Che Guevara. El Che Guevara, y Ho Chi Minh, y Mao, y algún otro lider revolucionario fueron los banderines de enganche de aquella juventud de los años sesenta que descreída de la sociedad de sus padres, la de las guerras, los holocaustos, las muertes, las rencillas, creyó crear un mundo nuevo con las herramientas de aquellos: los pobres que se alzaron en armas.

Ahí nació el mito del maoísmo, de Ho chi minh, del antiamericanismo a macha martillo y del Che Guevara, romántico arrebatado que como un Byron cualquiera se quemó en el crisol de su acrisolada revolución. Esto traducido al día a día urbano y europeo significó una batería de grupos terroristas foquistas e iluminados que con el manual del Che y el de Margighella quisieron crear un mundo igualitario que, casi desde el inicio, no fue más que muerte, ofuscación y falta de futuro y en muchos casos ajedrez en un tablero mundial entre la URSS y EEUU cuando no entre los grupos fascistas y los servicios secretos de los países y en muchos casos involucrados en la ensalada de dinero, intereses y afinidades de Oriente medio.

Con características disímiles pero con bases comunes nacieron y crecieron, ETA, el IRA, las Brigadas Rojas, RAF, Acción directa, CCC, Grapo, etc que con apoyo de algunos países “amigos” sembraron el horror en Europa, algunas veces por si mismos otras veces convertidos en brazos de países de más allá del telón de acero o, quizás de nuevas potencias marxista surgidas de la descolonización de África y América.

ETA, fue uno de esos grupos que bebiendo de un nacionalismo rampante y un sentimiento de superioridad cultural y -etnica se subsumió en ese sueño colectivo. Hoy cincuenta años despúes del nacimiento de ETA vemos como no tiene sentido, como sus planteamientos inmovilistas han quedado olvidados y, también, vemos como son los últimos de toda esa nómina de revolucionarios de poca monta que fueron, al final, asesinos de algún jerifalte, de bastantes militares, de pocos banqueros y de otros muchísimos inocentes.

Cuba, aportó, soportó y justificó a estos revolucionarios, dándoles incluso entrenamiento militar. Hoy que ETA da las boqueadas también la revolución pervertida hasta convertirse en butacón de sátrapa muere y, por suerte y por desgracia, acabarán, aunque hayan pasado cincuenta años.

Revoluciones que no fueron, terrorismo que, por desgracia, si. Recuerdos del día de mañana.

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Imagen: http://images.wikio.com/images/p/89ab/el-significado-de-la-revolucion-cubana-i-por-orlando-cruz-capote.jpeg