viernes, julio 17, 2009

No ver, no mirar

Vivimos en la sociedad de las comunicaciones y la incomunicación. El vecino es un extraño, sino un enemigo. Las calles son una jungla por la que pasamos sin mirar al pobre que vive entre cartones, desconfiando del jóven que cayó al suelo por ejemplo de una lipotimia, diciendo un “no es mi asunto” que, sinceramente y desde la desidia ordena que el mal se repita una y otra vez.

La banalización de la violencia, la simplificación del otro como persona para quedarse como objeto de odios: el que nos roba el lugar para aparcar, el que nos molesta en el metro, el que pone la música alta, los que ensucian las calles. Todo ello son la guarnición de una sociedad donde lo social cada vez es menor, donde una especie de autismo social ya ha contaminado todo: vivimos en pequeños oasis rodeados de un excesivo desierto que nos agrede a nuestro alrededor. AL tiempo la comunicación vía ordenador, teléfono o cualquier otro medio crece: una comunicación que nos mantiene separados del mundo y sus miasmas por aparatos, vidrios, ec y donde nos sentimos seguros incluso para ser maleducados.

En esta ocasión veo un suceso terrible, una niña de trece años es violada en Córdoba por cinco jóvenes de entre trece a veintidós años. Suceso terrible. Pero lo más terrible aún es que una mujer lo vió, pero sin embargó calló, se fue a su casa. Denegó el auxilio, no evitó el abuso y fue cómplice con su silencio durante cinco horas.

¿Este es el futuro de nuestra sociedad?, ¿Nadie nos ayudará nunca?, ¿Acabaremos, como en el oeste americano, con una pistola en el cinto para defendernos?

Sinceramente espero que esto sea la desagradable excepción porque si se vuelve norma entonces, y sin duda, veremos que vivimos en una sociedad enferma.

Pensamientos sobre los otros en Recuerdos del día de mañana.

Imagen: http://tonibosch.wordpress.com/2009/02/08/la-conjura/

Imagen: http://www.dialogica.com.ar/archives/oscuridad.jpg