La pandemia de la gripe porcina (H1N1) nos amenaza este otoño. La posible coincidencia con la gripe estacional de cada año nos pone sobre alerta de molestias, sobre todo, y riesgos, para quien tengan otras enfermedades o dolencias que puedan agravar los efectos de esta “Supergripe”.
La no existencia de una vacuna, que se investiga, se probará y aprobará a la carrera y que sólo será aplicada a un 40% de la población, sujetos de riesgo, nos pone en un escenario donde el pánico puede tener lugar.
Los comentarios, las recomendaciones, los consejos están fundamentalmente dirigidos a la prevención del principal contagio: el contacto con saliva. De esta manera el taparse la boca al estornudar, el evitar lugares muy concurridos, por la mayor probabilidad de encontrarse con el virus en el ambiente o el proteger a colectivos más sensibles: niños, ancianos, enfermos, embarazadas, son la base de esta lucha contra el virus. 
También nos recomiendan otros usos y costumbres para evitar el contagio, aquí es donde quería ir yo, evitar los besos, el darse la mano y responder con un lacónico “hola” a la efusividad a la que los latinos somos tan asiduos.
¿Merece la pena cambiar nuestra forma de ser y “finlandizarnos?, valga la broma de finlandizarse puesto que no todos los finlandeses son fríos y distantes, aunque muchos si lo son.
Quizás por un quítame esas pajas, o esas gripes, no deberíamos dejar de besar a quienes queremos, a quienes nos alegramos de ver, a quienes el compromiso nos obliga a besar. El taparse la boca, con esas insoportables mascarillas de quirófano, probablemente inútiles por muy decoradas que estén, el alejarse de los otros por temor a una peste que ni lo es ni lo será, salvo en casos muy excepcionales, nos deja en un ejercicio de asepsia afectiva y social que es casi más perjudicial que la propia gripe.
Besémonos, aunque nos traiga plagas, querámonos en público, en privado, con los nuestros, con extemporáneas relaciones de aluvión pero no nos condenemos a un mundo en la escalas de los grises de la profilaxis y la prevención a cualquier precio porque un mundo de blanca e inmaculada limpieza nos aleja de lo propio de los seres humanos, el quererse.
Recuerdo, en este punto, una canción del siempre irreverente Albert Pla sobre el SIDA y el probable contagio. Se llamaba “Si da o no da” y trata de esto mismo de perder parte de lo bueno de la vida, el quererse, el estar cerca, por no contagiarse de una enfermedad que, a lo mejor, ni siquiera nunca estuvo ahí.
Enfermedades, pandemias, amores y personas en Recuerdos del día de mañana.
Especial gripe porcina en RTVE: http://www.rtve.es/noticias/especial-gripe-porcina/
Especial gripe porcina El País: http://www.elpais.com/graficos/internacional/Pandemia/Gripe/mundo/elpgraint/20090427elpepuint_1/Ges/
Letra de la canción de Albert Pla: “Si da o no da”: http://www.cancioneros.com/nc.php?NM=10052
viernes, agosto 28, 2009
Gripe porcina: Si da o no da
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