La democracia parece tener que albergar todo, desde quienes quieren destruirla abiertamente hasta los que quieren valerse de supropios medios para suplantarla, cambiarla de forma torcicera saltándose los mecanismos y formas para su modificación. Si los órganos del estado de derecho se aplican en las herramientas para su defensa son tildados de fascista, irresponsable, manipulador o simplemente autoritario por aquellos a quien a fuerza de repetir la palabra demócrata lo vacía de significado para darle otro nuevo, terrible y agresivo. Cuando se emplea demasiado un adjetivo o una fórmula, ya conocemos el mecánismo mental que intenta reivindicar precisamente eso que se repite tanto.
El plebiscito que se ha dado en Arenys de Munt, Barcelona, en favor de la independencia no es más que una patochada de esos independentistas que piensan que la democracia es solo eso, el votar, el emplear esa atrabiliaria tendencia estadística como el epítome máximo del consenso y del lugar de encuentro, verdadero concepto de la democracia. De esta forma un plebiscito creado, definido y representado para independentistas que como juego democrático bufo lo ganan y, al tiempo, lo extrapolan para la totalidad del territorio catalán.La independencia, la votación, la voluntad de los ciudadanos es algo más serio que tomar el nabo por las hojas y pensar que un juego- concurso de votación representa a la población, aunque sea de un pueblo pequeño. Estos ejercicios a espaldas de la normalidad y de la legitimidadsolo dan alas a los radicales de un lado y de otro lado para enfurruñados en sus atalajes de poco respeto blandir sus armas de controversia y enfrentamiento.
Evidentemente las instituciones prohibieron ese despropósito, evidente porque la independencia como cualquier otro referendum constituyente requiere unas condiciones de legitimidad democrática y de procedimientos que van más allá de poner una urna en el centro de una plaza y generar una sinfonía de zarabanda y varahúnda política. Si no se sigue esos procedimientos, el resultado es, simplemente, risible, por provinciano, por pequeño pensante, por radical en no entender el concepto de estado de derecho y democracia, donde caben los que piensan si y los que piensan no y donde no puede convertirse en un acto de autoafirmación y propagandaque deja a muchos fuera.
Amenazan más plabiscitos de este porte como voluntad suprema representativa del pueblo. Simplemente son ejercicios gimnasticos de voto con poco más que indicar que lo que nos dicen los números delos que votan no o simplemente se abstienen. Mi posición sobre la independencia es clara, el fondo, la independencia no la comprendo en la situación europea actual pero defiendo que haya quien crean que es la mejor opción y sus anhelos y afanes vayan en ese sentido, lo único que pido es que respeten la justicia, la libertad y los derechos de las leyes. ¿Es mucho pedir?, ¿Es mucho pedir que los políticos se dediquen a resolver los problemas que existen, que son muchos, en vez de crear algunos nuevos?
Democracias y votos en Recuerdos del día de mañana.
Imagen: http://www.elpais.com/recorte/20090904elpepinac_5/LCO340/Ies/Pancarta_Arenys_favor_independencia.jpg
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