Ahora se dado la vuelta a esa circunstancias y encontramos muchos jóvenes con escasa formación y en paro. Mala combinación para un tiempo de crisis. Por suerte muchos de ellos volverán a estudiar, Formación profesional, bachillerato, Universidad, quizás perdiendo un poco de tiempo, no hay problema: les sobra y eso les permitirá eludir, en el futuro, estas olas de bonanza que luego desembocan en apnea económica.. Pero nos ha dado un punto de vista sobre como se han afrontado los tiempos de bonanza desde las administraciones y la empresa, no apostando por la excelencia, la calidad y la mayor formación sino acudiendo como palomas al pan fijo aunque pequeño y, segundo, nos da una idea de como la situación de vacas gordas no se ha aprovechado para dar el "salto" cuantitativo de calidad de empleo, calidad de producción, valor añadido sino crear una miriada de pequeños trabajos menestrales para una mano de obra siempre perfectamente prescindible, se ha considerado que España "caerá" hasta un paro del 20% de la población activa.
El paro en los más jóvenes es el doble que en Europa, 35% pero puede llegar al 40%, pero lo más pernicioso es que en lugar de un sistema que opta por la mayor preparación se consagra a un modelo de "salarios" bajos y escasa preparación. Con estos mimbres pocos cestos de competencias con la deslocalización económica epítome de la globalización se podran tejer. Nos condenamos a vivir estas dificiles situaciones de defensa ante situaciones futuras similares al jugar al juego del "más barato" con una formación muy mejorable y una separación incomprensible entre la empresa y la sociedad.
La improvisación de todo este engranaje que lleva al futuro y a la previsión del modelo económico y productivo del mañana solo nos habrá de remitir al mismo punto una y otra vez, como Sísifo, además generando en nuestros jóvenes una sensación de desamparo y traición: las medidas de corrección son siempre planteadas en términos de recortes de derechos laborales o prestación de paro las sufren ellos, no se sienten representados por nadie, se les acusa de su "aparente" nihilismo social, que solo permite reproches, y el haber vivido en un oasis falso que duró muy poco y del que se despiertan día a día con abrupta realidad: Vivienda carísima, empleos precarios, acoso laboral, falta de futuro y sociedad que no les comprende.
Trabajos, crisis y modelos en Recuerdos del día de mañana.
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