La aparente normalidad con la que se vivía y convivía hasta hace unos meses con los mensajes, propaganda y abusos de los filoterroristas hacían del País Vasco un lugar donde la ignominia había tomado lugar, donde un déficit moral anticipaba un déficit político, donde las bases para tener una convivencia digna estaban podridas por el jugo ácido de los abyectos.
La resistencia legal, policial, ética, política y humana a permitir consignas y presencia del terror y homenajes a asesinos, en las calles vascas; a tener un doble lenguaje que les de alas, a llamar democracia al simulacro que solo era vigilancia violenta por parte de ETA y al "acompasamiento" de algunos nacionalistas, a intentar evitar que la sierpe que blande el hacha se alimente de los impuestos de los ciudadanos o a que su mensaje llegara con rapidez, diligencia y acomodo, resulta en un nuevo y atrayente lugar: el lugar moral donde la democracia puede comenzar a vivir y donde el tufillo "raro" de normalidad vigilada por los "camisas pardas" de la muerte, el acoso y los que se frotan las manos con el ejercicio propagandístico se extinga.
A pesar del casi sordo impacto de la decisión del Tribunal Europeo de derechos humanos sobre la ilegalización de los partidos satélites de ETA que indica, a grandes rasgos y de manera general, que la democracia no puede amparar a aquellos en cuyas bases está el socavar el modelo democrático y su base de respeto a la opinión del otro y del consenso como modo de resolución de problemas. Consecuentemente el estado de derecho puede y debe defenderse retirándo del espacio político y social a quienes alentan y amparan estas actitudes incluso llegando a justificar y servir de apoyo y cantera de la violencia de ETA.
Este hecho, este fallo da a la todavía párvula democracia española un hito que otras democracias con más tradición conocen sin duda y que Karl Popper comentaba sin más, la democracia no puede permitir a quienes quieren destruirla. Todo esto es así porque la democracia como institución además de defenderse y con las leyes en la mano, esto es, ilegalizar la opciones-pantalla de ETA, evitar la presencia de ese ensalzamiento al terrorismo que tiene función propagandista hay otra derivada: Los derechos individuales son previos y necesarios para un sistema político libre y, de esta manera, la elección entre derechos colectivos frente a los individuales no ha de considerarse como una verdadera opción, ya que solo la democracia garantiza derechos colectivos y solo los derechos individuales, la integridad, el pensamiento, el poder vivir en paz puede permitir de manera seminal la democracia. De esta manera el argumentario del entorno más abertzales frente al fallo del Tribunal Europeo de derechos humanos ya indica mucho del fin y los medios para lograr la independencia puesto que arguyen lo mismo, los derechos colectivos frente a los individuales, que los regímenes autoritarios como el de Hitler o de Stalin.
Así y pues, esa especie de argucia o agravio derivado de la “falta de democracia” en el País Vasco debido a la ilegalizaciónde los partidos de la órbita de ETA no debe entenderse como falta de democracia sino como justamente lo contrario: El sacudirse de esa sensación de que todo se ha de ha de permitir con tal de ser tildados de “verdaderos demócratas”. 150.000 votantes de HB, Batasuna, EH, ANV o cualquier otra marca subordinada a ETA no pueden coaccionar y llevar a la base política vasca a aceptar algo inaceptable en algo que se llame demócrata no solo propagandísticamente. Los votantes de la opción abertzale tienen posibilidades de expresar su voto a otra opción tambien independentista, pero en este caso no violenta e independiente como Aralar, incluso no votando como se recomendó desde la banda armada, pero no de coaccionar al resto de ciudadanos por mor de su no introducción en la dinámica electoral cuando no lo están en la democrática.
En este tiempo de normalización, la Etzaintza ha podido ejercer su trabajo de vigilancia y cuidado en la no comisión de delitos, de lucha contra el terror Se han notado severas mejoras donde las morales y psicológicas de evitación de las prácticas de presión del mundo de propaganda de ETA. También empieza a verse que los medios más afines al gobierno vasco, lo que he llamado antes el “peneúvato”, el no amparan esa voz radical que daba sentido a los nacionalistas moderados aún a despecho de un comportamiento equidistante y adolecedor de una moral democrática y humana básica. Esta vista nacionalista con guiños a lo radical se apreciaba en su vertiente más adoctrinadoraen la Etb, en las radios, en la denominación de España, en la consideración de Euskadi o Euskalherría e, en el "hombre del tiempo" e incluso en la bufa comedieta, con resabios de algo más, de la polémica de la selección vasca de futbol.
Tras el aparente catastrofismo por la marcha del PNV, y con estos primeros pasos, todavía solo en la esfera de los gestos más que de la gestión, y siempre tachado de ser eje transmisor del goberno de Madrid, vemos como la verguenza moral de ver a los asesinos como si fueran víctimas y a las verdaderas víctimas del terror como si fueran los heraldos terribles de lo más rancio el españolismo se esfuma y eso hace daño en su corazón al mundo violento de ETA. Porque les vacía el montaje mediático y de "parque temático" en el País vasco, porque les hace a las nuevas generaciones ver la realidad sin ese velo o antifaz terrible de radicalismo sin niña de los ojos y, también porque recupera un sentido de la justicia donde un muerto es un muerto, una agresión, una agresión y no solo un ellos y un nosotros maniqueo e interesado.
Dudo mucho que las víctimas del terrorismo sean ese escollo para el avance del País Vasco lo que si han sido es el guardian y el valiente solitario en la atalaya frente a la connivencia acomodaticia, a veces inmoralde algunos políticos casi siempre nacionalistas. Son la marca o muesca terrible de cincuenta años de odio de ETA y de rémora para una sociedad que podrá ser o no independiente pero resulta evidente que con ETA nunca será libre.
Se aprecia como la ejecución coordinada de la presión sobre el mundo de ETA, eficiente y sin tacha, las detenciones continuadas de terroristas, y de eliminación de su base social de apoyo al cortar esa visibilidad permitida más allá de lo que mandan las leyes, la moral e, incluso, el sentido común. A este escenario social, político y militar se añade una más de amplia duda entre los presos de la idoneidad de la lucha armada. Es el comienzo del fin de ETA atosigada en su estructura organizativa, financiera y económica, de apoyo y de descanso, de captación y de entrenamiento y, al fin, de propaganda. Puede que el fin de ETA no traiga inmediatamente el valhalla democrático pero, al menos, abocará a una transición rápida a lo que debe y debería haber sido.
De esta forma con ETA en situación grave, con la presión activa para evitar apologías del terrorismo y de los terroristas, con una eliminación del espacio público de esas señales básicas de “vigilancia” a la sociedad vasca se agita para llegar a un equilibrio no dirigido. Los tiempos de Ardantza pero, sobre todo, de Ibarretxe se van, esa connivencia sin mirar, esa indolencia casi abyecta, ese “si, pero..” que acompañaba a los grandes silencios del preguntarse “porque”, se acaban. El tiempo de las condenas de ETA, por el sentido que quiere tener la banda de director del nacionalismo más que los medios empleados, y los pequeños puntos de comunión con el entorno más radical y mafioso se terminan.
No se si esta alianza PSE-PP, contra el viento y marea de la teatralidad bufa que representan ambos partidos en sus rifirafes políticos del día a día en el resto de España, resistirá mucho pero desde mi punto de vista tiene unos alimentos y unos alicientes mejores: tienen olor a espíritu de estado, y a responsabilidad que no es común viendo como está el gallinero político en este país y sirven para devolver el críterio básico de democracia. Se inaugura un criterio desconocido para aquellos que han servido de detergentes limpiadores de una inmundicia moral que se ha generado en treinta años de nacionalismo en el País Vasco, un nacionalismo siempre algo falto de democracia y de sensibilidad, siempre algo deudor de aquellos que “parecen que apoyan más la nación que ellos”, siempre comprensivo con los “malos nuestros” frente a los avances democráticos de “los otros”, los de fuera.
Buenas nuevas para los vascos, malas noticias para los profetas de la sangre. Recuerdos del día de mañana.
- Imagen: http://www.elcorreodigital.com/vizcaya/20090810/politica/enganos-programados-20090810.html
- Imagen: http://www.gara.net/paperezkoa/20090708/146137/es/Gatza-cumple-29-anos-dispersado-730-kilometros-Zornotza/
- Imagen: http://www.publico.es/espana/237394/patxi/lopez/limpiara/calles/pais/vasco/simbolos/proetarras
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