Italia vive en estado de peligro. Su primer ministro, Silvio Berlusconi, tiene una pulsión sorprendente por la boutade, por lo incorrecto y por un autoritarismo sutil pero creciente. El ser el más rico del país y controlar los medios de comunicación privados y públicos no le es suficiente además poco a poco impone un ideario que contiene algunos guiños de autoritarismo del pasado casi indisimulados, comenzando por un culto a la personalidad, que sorprenden y asustan.
Su política está jalonada, mechada, entreverada de escándalos sin fin: uno de ellos era el intento de cambio de la ley a última hora en el caso de Eluana Englaro, otro sus fiestas con jóvenes prostitutas que han llegado a convulsionar el país y que toma como si fuera una broma y un tercero es la idea de llevar a los tribunales a todos los medios, italianos y extranjeros que se han atrevido a informar sobre su forma de actuar. Un cuarto, más sórdido y sombrío, es la sensación de culpabilización y de presión sobre la minoría gitana y convirtiendo en delincuente, per se, a cualquier persona en situación de estancia ilegal en el país.
Por otro lado la sorprendente y quizás irresponsable actitud machista, sexista, infiel, egocéntrica, incorrecta a todas luces del primer ministro italiano ha puesto de manifiesto como para cierta parte de la sociedad italiana este tipo de gestos y actitudes son defendibles e, incluso, objeto de envidias cuando superan el felpudo de la puerta para convertirse en comidilla internacional como sacadas del estrambótico histrión o bufón cuasi-inmune de algún personaje de aquel neorrealismo italiano levemente sobreactuado pero que le ha llevado a unos porcentajes de voto totalmente inusitados en la convulsa democracia italiana.
La incorrección política de Berlusconi, atenazado por las acusaciones de corrupción, ante las que se ha blindado con una ley, de comportamiento inadecuado, francachelas sexuales privadas, virtudes públicas, por la confusión entre lo público y sus propios intereses y con una pretensión de control y de amedrentamiento y acoso general lleva a Italia a un lugar poco adecuado, poco inteligente, poco recomendable. Los hechos que rodean al magnate, quizás deberíamos decir César, tienen la sordidez de lo falto de luz, falto de aire, quizás viciado de poder maquiavélico.
La ciudadanía poco a poco se rebela contra esta situación de "Pax Berlusconiana" donde todo ha de pasar por las manos del controlador Berlusconi y su imperio mediático, donde todo ha de guisarse en sus cocinas, donde sus chistes contra las mujeres, contra los homosexuales, contra las personas de otro color encuentran acomodo en la sonrisa de los más radicales, aquellos que siempre son pesadilla vislumbrada. La oposición política, la izquierda, ha sido barrida por el huracán Berlusconi, por su innegable telegenia y control y, también, por una falta de dirección clara en el mensaje.
Italia, tierra de romanos. Recuerdos del día de mañana.
Videocracy: Entrada en Wikipedia sobre el imperio político-mediático de Silvio Berlusconi: http://es.wikipedia.org/wiki/Videocracy
Viñeta: http://www.publico.es/internacional/257340/silvio/berlusconi/cavaliere/libertad/prensa
Imagen: http://www.minuto59.com/wp-content/uploads/2009/09/silvio_berlusconi.jpg
1 comentarios:
Hoy mismo empieza a decidirse si se mantiene o no la inmunidad a Berlusconi: http://www.publico.es/internacional/258158/italia/decide/hoy/quita/inmunidad/berlusconi
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