En las últimas semanas he seguido de manera lateral el juicio por la muerte de Carlos Palomino, el joven antifascista que fue muerto por la acción violenta y gratuita de un neo nazi. A la espera de la sentencia, que habrá de ser aleccionadora me queda un resabio de mal gusto por esta lucha de muertes y desprecios que se libran en las esquinas menores de las ciudades. Jóvenes, muy probablemente solo viviendo la pirotecnia del gusto o disgusto de la estética se matan por un nada, por una lucha que no es esa, muriendo por morir, matando para convertirse en un ser abyecto para la eternidad.Los manejos de los grupos violentos esparcen un viento fétido de amenaza y revisionismo de lo peor del ser humano y, al tiempo, un caldo dulzón y agresivo de querer traernos de nuevo el sustrato necesario para que renazcan. Revitalizando a dictadores, discutiendo hechos, relativizando los males, recuperando símbolos y situaciones de desencuentro, generando nuevos líderes sin un "pasado" irreconciliable en un tiempo,la crisis, donde hay muchas más preguntas que respuestas y "estas respuestas" solo llevan al odio.
Las ultraderechas siempre violentas, siempre agresivas, siempre asesinas se encuentran con esas ultraizquierdas que están a un punto de convertirse en lo mismo y en las que solo el aparente trampantojo estético les hace parecer diferentes. aunque la imagen de la herradura se me aparece cuando pienso en ellos: están más cerca de lo que parecen.
Los más radicales expanden su mensaje en estos tiempos de crisis culpabilizando a enemigos definidos, identificables, malvados y casi sin base ideológica, o solo con un barniz mínimo de esta, se buscan y matan en las calles. Llenan de miedo las escenas de la muerte de Carlos Palomino, la violencia preparada de su agresor y de como esa ultraderecha se parapeta en los recoletos lugares oscuros de la sociedad para agredir. Son esos otros antisistema, los otros, los mayoritarios, son los grupos de ultra izquierda que también buscan la violencia quizás de otra manera, otra forma, otro modo.
Todo parece un juego de desencuentro y de cosmogonias y logomaquias con guarnición de odio si no fuera porque impúberes jóvenes mueren mientras otros sueñan con genocidios de millones de personas.
Imagen: http://www.elrevolucionario.org/IMG/jpg/carlos_palomino.jpg
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