lunes, octubre 05, 2009

Polanski debe enfrentarse a la justicia

Roman Polanski, el director de cine frances, fue detenido en Suiza por el delito reconocido y sentenciado de violación de una menor Samantha Geimer de trece años, ocurrido hace más de treinta años , en 1977, en Estados Unidos. Este hecho le obligaba a no poner pie en el país que inventó el cine desde entonces dado que huyó antes de cumplir la pena impuesta.

Se ha desencadenado una ola general que intenta defender al director de películas de valor y esposo de la terriblemente asesinada por la banda Manson Sharon Tate pero detrás de todo ello hay una sola pregunta que puede formularse de dos maneras: ¿Es menos un delito por que lo cometa una persona de talento?, ¿Un delito que no ha prescrito ha de olvidarse en atención a la calidad artística del encausado?.

Todos estos años de elusión de la acción de la justicia ha dado una pátina canalla a Polanski, a algunos le ha gustado, pero para mi no se diferencia de cualquiera de esos malvados pederastas que se aprovechan de su posición, dinero o capacidad para engañar a infantes.

Incluso posteriormente a ser encausado en los Estados Unidos intentó llegar a un acuerdo extrrajudicial, sorprendente artimaña del sistema americano que "salta" por encima de la justicia. Al final el acuerdo no se concretó y la orden de busca y captura se ha mantenido durante todos estos años con la complicidad de todos los lugares donde ha vivido, estado, trabajado o vacacionado Polansky. El tiempo transcurrido y la apatía de la justicia internacional da un "nosequé" de verguenza inmarcesible a todo esto, la justicia lenta nunca ha sido justicia.

Sin embargo en este asunto hay voces que claman contra la "invitación" al director y la posterior detención cuando se comprobó la pena pendiente. Muchas de esas mismas voces piden un perdón en atención a su carrera y el tiempo transcurrido sin consideraciones mínimas sobre lo que ha de ser la justicia y el respeto a las decisiones de los tribunales. Incluso para alguien importante, incluso para Polansky. El efecto Halo comunal sobre Polanski nos dice que quien es capaz de hacer buenas películas, libros, o cualquier otra expresión de la voluntad y determinación humanas necesariamente ha de ser libre y justo nos lleva a severos errores, como los de aquellos que en la niñez de Polanski en Cracovia planeaban el asesinato general de los judios mientas se aposentaban en la música de Wagner.

Si el resultado de la detención y puesta en manos de la justicia el director es cualquiera diferente al de continuar siendo procesado, extradición a EEUU mediante, me parecerá que la justicia esa que lleva una balanza con los ojos ciegos, no solo no es ciega sino que es estrábica, mira anonadada el dinero, la fama, el talento y no nos hace a todos igual porque, parafraseando la sentencia clásica, un delito es un delito lo cometa Agamenon o su porquero. Solo la edad de Polansky, setenta y seis años, deberá poner un punto de atenuación a la pena que sin duda habrá de llegar.

Justicia, injusticia, tiempo y diferencias. Recuerdos del día de mañana.
Imagen: http://www.libertaddigital.com/el-candelabro/polanski-acordo-pagar-medio-millon-de-dolares-a-su-victima-para-no-ser-condenado-1276372129/