Los que tenemos entre treinta y cuarenta años somos la primera generación que fuimos educados y crecimos en democracia, sentimos esa libertad, a veces mezclada con amenazas de espadones, abusos, drogas o libertinaje en la piel y, al tiempo despertamos a una sociedad que crecía, se hacía rica y se desperezaba de sus prejuicios de cuarenta años de dictadura alienante e infantilizante. Estábamos llamados a ser el futuro aceptando la libertad con una naturalidad que se nos hacía orgánica casi vitamínica en nuestras sonrisas frente a la televisión; fuimos la primera generación frente al aparato de televisión.
Sin embargo ese futuro ha llegado y nuestros antecesores, aquellas generaciones que anhelaban la democracia y una libertad nos han dejado una democracia ni peor ni mejor que cualquier otra pero con todos sus defectos, y una libertad amplísima hipotecada por una situación económica heredada e inercial a la que dificilmente podemos sustraernos. Ese es nuestro futuro, es como saltar el muro de Berlín y encontrarse, inmediatamente, una cola del paro y un aburrimiento sin fin y todo ello sin poder irnos de casa hasta pasados los treinta años.
Hemos sufrido crisis terribles, desempleo, también hemos tenido acceso a una Universidad que a fuerza de hacerse general se ha degradado en parte y ha dado lugar a parados y mileuristas sin parangón. Somos la generación que convivió con la droga y con el abuso, con la violencia en la calle y con el terrorismo en cada telediario, con el complejo de ser nosotros y con el orgullo de serlo al tiempo Tildados de acomodaticios y hedonistas mientras tras los gruesos ventanales de la casa familiar, se veía una tormenta perenne y totalmente desconocida.
Nos desembarazamos del complejo franquista, y "landista", heredado de ser españoles para reconciliarnos con ese mismo concepto pero desde otro punto de vista. Siempre anduvimos kilómetros por delante de esos políticos, todos creados en generaciones antiguas y viviendo una realidad absolutamente surreal, sufriéndolos pero votándolos, descreyéndolos pero eligiéndolos, sufriendo sus corrupciones, dobles raseros, incoherencias como un fielato indispensable para ser catalogados como país democrático. Y mientras este teatrillo de impostada "euroipedad" se aparecía el horizonte, terrible, de paros genocidas, de prestaciones de salud o de jubilación amenazadas con una sensación de que quienes se lucraron, pudieron vivir, bien, hipotecaron nuestro futuro entonces no tienen culpa sino solo el efluvio pequeño del zeitgeist que les tocó vivir, a nosotros, en cambio, una marejada eterna de crisis y bajos sueldos en una democracia de la que se descreee, más por sus depositarios que por su fundamento, por instantes. Los artífices del pasado, quienes deberían haber construido en los setenta y ochenta nuestro futuro maniobraron com Lampedusas redivivos para que nada cambiase tras cambiar todo el escenario. Ese es el resumen, nos queda eso: una cuarentena en años que se acerca peligrosamente, en mi caso ya está aquí, una hipoteca es un cuchillo de carnicero para las ilusiones y el "margen de maniobra vital", unos trabajos paupérrimos intelectual y económicamente, una conciencia del tiempo que nos hace pensar que deberíamos estar más avanzados y una sensación de que todo fue una puñetera mentira, un descalabro, un engaño para que tirásemos del carro que otras generaciones con mas fruto ya habían empujado. Ahora ¿que nos queda?, la preocupación por el futuro de los hijos, una metabolización del sistema, como cantaba Asfalto en "¿Mis amigos donde estarán?" y la esperanza que otros, ya sean emigrantes o las nuevas generaciones sobrelleven en sus hombros la mentira y la ilusión que se transmite como el testigo en una carrera de relevos, solo que en la nuestra, además tenía el fulgor y el rutilo venial de la llegada de la democracia, el cambio y la abundancia. Casi nada de eso fue cierto, o, peor aún, fue verdad pero solo detrás del escaparate de la pastelería a la que no estuvimos nunca invitados.
Ese es el resumen de una generación, ese es el punto de vista desde mi atalaya.Añosidades en Recuerdos del día de mañana.
Vínculos de interés:
- http://www.elpais.com/articulo/sociedad/generacion/peter/pan/hipotecada/elpepusoc/20091025elpepisoc_1/Tes
- http://www.elpais.com/articulo/sociedad/generacion/pensiones/elpepusoc/20091102elpepisoc_1/Tes
Imagen: http://www.elpais.com/recorte/20091025elpepisoc_1/XLCO/Ies/20091025elpepisoc_1.jpg
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