viernes, noviembre 20, 2009

La guerra mediática y los políticos

Dos hechos, de diferente catadura, me hacen pensar en los últimos tiempos sobre los cercanos al poder, sobre las extrañas concomitancias, simbiosis y beneficios mutuos que rinden a políticos y empresarios el poder y la posibilidad del tráfico de influencias. Los pensamientos sobre estos dos casos se desarrollará en sendos artículos, el primero llamado: “La guerra mediática y los políticos” y un segundo llamado “Gürtelgate.

Vemos con sorpresa como el grupo empresarial PRISA se desmarca del partido socialista en el poder, antaño voz oficiosa y casi oficial del pensamiento socialista. La clave del asunto está en una falta de apoyo en la gestión última en relación con la TDT. Las infinitas regalías, beneficios y cercanías de PRISA al partido socialista y viceversa habían encontrado un punto álgido donde casi no se sabía quien se servía más a quien otro originando una simbiosis venal difícil de separar. Estas "amistades peligrosas" originan servidumbres poco reconocibles sobre todo para los políticos ya que les hace reconocer su necesidad y deudas con los medios. Deudas que puntualmente son cobradas.

Los servicios al gobierno de los grupos de comunicación están claros: servirle de fuelle en los fuegos que acucian al partido de la oposición; a veces con mucha razón, otras con servicio de propaganda sutil, llamada telefónica y filtración judicial mediante. Otras veces justo para lo contrario opacar o cerrar informativamente los asuntos que no interesan.

En la memoria queda la campaña de los medios contrarios al partido socialista en los años posteriores a las elecciones de 1992, donde las mayorías absolutas del PSOE apoyadas desde el grupo PRISA auguraban pocos descalabros en los medios. En ese tiempo las campañas orquestadas desde los periódicos y las radios, lo que se dio en llamar “la caverna mediática”, para poner de manifiesto todos esos escándalos y sucesos, algunos de ellos acrecentados con impudor de gacetillero, le hicieron tal daño al PSOE hasta el punto de hacerle perder las elecciones de 1996. Desde ese momento se supo que el control directo y duro de los medios periodísticos, televisivos y radiofónicos sería básico para evitarse disgustos posteriores. De esa situación partíamos en 2004 cuanto José Luis Rodríguez Zapatero accedió al poder en España y empleó algo de ese poder más que intuido de los medios para arrimar el ascua a su sardina tras el 11M.

Probablemente las exigencias de PRISA se hicieron imposibles para el gobierno de Zapatero y decidió romper y, poco a poco, distanciarse. Zapatero y sus mogules mediáticos favorecieron al nuevo grupo mediático alrededor de La Sexta, Público, etc., para la creación de un nuevo frente informativo, formativo y de adoctrinamiento ajenos a las costas del fallecido Jesús de Polanco. Esta estrategia no es nueva, aparentemente, Felipe González también intentó crear otros medios afines alrededor de la editorial Anaya que restaran poder a PRISA. Sin embargo esta separación entre PRISA y el gobierno del PSOE ha sido contestada desde PRISA con agresiva y novedosa acritud, a veces por encima de lo esperado incluso entre los más acres de los medios críticos a Zapatero y representa un problema de "estrategia mercadotécnica" sin duda.

La guerra entre la Sexta (Mediapro) y PRISA (Audiovisual sport) por los derechos del fútbol solo fue el síntoma clarísimo de hasta donde llegarían los desencuentros y las controversias para obligar al gobierno a posicionarse. El "empate" técnico, no resuelto en tribunales, y la promesa de posible fusión, que elimine el problema económico de ambos grupos mediáticos, pareció atemperar el asunto, que, por otro lado aseguraría un frente de medios afín al PSOE sin fisuras y con fidelidad demostrada al líder. A estro hay que añadir que algunos medios críticos, como el periódico “El Mundo”, atempera la crítica y no hace demasiada "pupa" la espera de beneficios futuros y algún que otro favor.

Este es el estado de la información en España, un grupo poderosísimo siempre cercano al poder del partido socialista y que le brinda no pocos y pequeños favores al partido. Por supuesto, y casi sin necesidad de comentar, los esfuerzos dirigidos por el partido de la oposición PP para crear un grupo afín han topado, hasta ahora, con resistencias que han impedido que “florecieran” con tanto vigor como en las filas del adversario político. Quizás porque los grupos periodísticos elegidos se han tornado levantiscos y excesivos en sus peticiosnes: frecuencias de radio o televisión, beneficios en la contratación pública o porque en algún momento incluso quisieron ser portavoces y dirigir el propio partido, como pasó con el defenestrado Federico Jiménez Losantos, previamente en lucha contra el diario ABC cono referente para la derecha española.

Estos impedimentos son los que no han hecho que se alineen de manera continua grupos económicos potentes junto al PP pero sin embargo si han surgido en comunidades autónomas, ó incluso a nivel nacional de manera esporádica grupos, todo ello sin contar con la eterna sumisión de la televisión pública nacional, TVE, al gobierno de turno. Es el caso de las televisiones autonómicas, como en Telemadrid, Euskaltelebista o TV3, donde la total y certera afinidad propagandística al líder en cada casi mide donde se da en mayor medida esta pulsión que no se manifiesta más porque no hay lugar para ello pero si intención, gusto e interés por parte de estos políticos que solo nos quieren como votohabientes pero donde voluntarios, periodistas y empresarios sobran. Es normal, rinde buenos réditos.

Información, propaganda, mentira, espejismo, ciudadanos votohabientes y los réditos. Recuerdos del día de mañana.

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