viernes, diciembre 11, 2009

Anticatalanismo

La derrota de Aljubarrota en 1385 desligó a perpetuidad a Portugal de la corona de España, por otro lado la guerra de Sucesión, 1701 a 1713 y la posterior derrota de la gran alianza frente al rey Felipe V, “El animoso”, anilló a Cataluña a la historia de España. Sin embargo y de manera paralela en ambos pueblos, el portugués y el catalán, se instaló un sentimiento más que antiespañol, anti-imperialista español que hoy subsiste con sus propios héroes, malinches, maulets y botifleres.

En la otra parte el corazón mas carpetovetónico del nacionalismo español siempre ha castigado a los portugueses con un desprecio evidente y a los catalanes con una sospecha de no-españolidad a la que los propios catalanes se apuntan de cuando en cuando y, al tiempo, un control del gobierno de España por esos malqueredores y malqueridos catalanes. Es la historia del anticatalanismo que tanto se evoca y ve en guiños, chistes, situaciones y que casi en cada jalón del camino se apunta como causa o consecuencia de la relación con idas y venidas de catalanes y el resto de españoles. Incluso la más que posible prohibición del arte de los toros en Cataluña se ha leído en esta clave atravesada.

Este bifrontismo que se da entre españoles y catalanes, que no son dos categorías separadas a priori, se manifiesta en esa verdad fútil que es el fútbol manifestado en metafóra en un principio de vasos comunicantes, tanto bien le va a uno como mal a otro, entre el Real Madrid C.F., aparentemente representante de una España clásica, y el F.C. Barcelona, la imagen de Cataluña y últimamente y cada vez más de un independentismo que no se calza los borceguíes.

En estos días en que la resolución del “Estatut de Catalunya” nos trae a todos con la respiración contenida me atrevo a pensar en estos sentimientos encontrados, quizás de amor y desamor al mismo tiempo. O mejor dicho como esta historia de desconfianzas parece dificultar la relación ya que el anticatalanismo alimenta el antiespañolismo independentista y de forma contraria los más nacionalistas españoles nutren de argumentos a los más nacionalistas catalanes en una espiral nada positiva y bastante burda que hacen vivir y morir a ambos conceptos estrepitosos picados del “Fiat iustitia, et pereat mundus” que significa literalmente eso: dinamitar este mundo constitucional y agradecido de paz en el que todos vivimos en esta España, patria de conejos traidores que citaba Espriú.

Pensamientos sobre Cataluña y España en Recuerdos del día de mañana.

3 comentarios:

Goathemala dijo...

Sentimientos que se retroalimentan. Una dinámica que sólo se puede romper por el centro. Paradójicamente en Portugal aumenta el deseo de pertenecer a España o a algo nuevo que se podría llamar Iberia.

M@k, el Buscaimposibles dijo...

Si me quieren lamar anticatalán,que lo hagan,pero se confundirán, yo lo que soy es pro-español, y me sienta como una patada en los mismísimos que por serlo se pretenda que necesariamente soy anti-cualquiera-de-cualquiera-de-las zonas-de-España-donde-hay-anti-españoles. Es ridículo que quien se sienta español se diga anti-catalán, sería como maldecir a tu brazo izquierdo por ser diestro y no tenerlo tan hábil como el derecho.

Mas no por ello voy a estar de acuerdo con lo que considero injusto o perjudicial para mis ideas, y el chiringuito que los políticos de todas las autonomías se están montando para repartirse el poder y controlarlo me parece injusto por la Historia y perjudicial para España, esto es, para sus ciudadanos.

Como tampoco por ello voy a dejar de consumir productos catalanes si me gustan.

bonhamled dijo...

EL artículo trata de abundar en los lugares comunes y en esos prejuicios históricos que son dificiles de superar.