Este artículo es el segundo que trata de las connivencias ilegales entre el poder político y económico. En en el primero, “La guerra mediática y los políticos", pensaba sobre los favores y permisos que se habían concedido recíprocamente los medios periodísticos y los diferentes partidos políticos, fundamentalmente el grupo PRISA y el PSOE aunque todos aparecen de una manera u otra. En este segundo, que partiré en tres dada su longitud, se tratará la relación más bufa, más choricera, más torticera y de pícaro y ladrón entre los políticos y los “circundantes” poniendo como ejemplo eso que se ha dado en llamar la trama Gürtel que ha afectado al PP pero que podría extrapolarse a cualquier partido político en cualquier lugar de la geografía hispana.
¿Que tienen en común para ser tratados en cuatro artículos consecutivos?
Es claro, la relación entre los poderes económicos y los políticos o como los intereses se cruzan y entrecruzan para jugar, torear, dirigir o sustraer al público ciudadano. Es como si fueran, en dos vertientes claras, la realidad del tremedal tremebundo de la política, la economía, los medios y los enjuagues. Por un lado la “alta” política de alianza con grupos, con lobbies, con el cabildeo de intereses pero que es solo moralmente denunciable cuando se intenta cambiar realidad por imagen, verdad por ejercicio de propaganda, falacia por hechos. En el segundo caso es cuando ya la vergüenza se ha perdido de manera total y el manejo es palpable, patente, dinero aquí y allá, chorizos, regalos, conpraventa de voluntades, corruptos estafados que acuden a la policía y, de nuevo, ejército de periodistas, políticos, nuevos empresarios que en la tormenta buscan su beneficio, dan y devuelven favores y buscan que “corra” turno para volver a iniciar el juego de esa política del pasilleo y el despacheo. Una práctica, la corrupción, dicho por otro lado que sin duda desgasta y hace descreer de la democracia.
La trama Gurtel, una trama de corrupción, favores y regalos cercanísima al partido popular ha sido finamente filtrada a los periódicos afines al partido socialista para rentabilizar al máximo un escándalo, una controversia y un escalamiento que tanto más daña al PP cuanto más "escala" más en su jerarquía y en sus intereses. Por supuesto que la verdad nos hace más libres aunque su forma de dispensarla también parezca más instrumento de otro fin: el descrédito del rival político y si se realiza de una manera sesgada el propio daño a la libertad de expresión y a la democracia.
Sin embargo aclarar, de inicio, que no peca quien informa sino quien comete los pecados y en este caso no cabe duda que en los alrededores del Partido Popular se cohabitó con excesiva familiaridad toda una recua de sinvergüenzas que se aprovecharon de la posibilidad de decidir y de algunas "almas" necesitadas de dinero fácil que tenían la sensación de impunidad en sus huellas dactilares. Luego el "mantenella y no enmendalla" característico de la política española, el atribuir cualquier manejo a manos negras o a conspiraciones tremebundas dio carta de naturaleza a lo que siempre ocurre en estos casos: cierre de filas en torno a personas que no merecen no solo que se cierren filas, sino simplemente estar en esas filas de futuribles servidores públicos.
La idea enviada a todos por algunos medios es que la trama corrupta era intrínseca, inmanente y alimentadora del PP. No dudo que en algún momento o caso pudiera haber estado cerca de eso y que en el futuro habría llegado a ser así pero aparentemente solo es asunto de unos individuos que han intentando robar y lo han logrado, con la connivencia de quienes desde sus puestos políticos se sentían seguros por inmunes. Puestos a pensar que esta corrupción pudiera favorecer a todo el PP y no solo a algunos da idea, por comparación, del diferente tratamiento entre la trama Filesa, que buscaba presupuesto para el PSOE, y esta trama. Gürtel, o Filesa. que pensaba engordar a unos pocos. Ambas son terribles porque de ambas se extrae del erario para servirse para sí o al partido político que gobernaba. La primera, robo sin más con compra de corazones de políticos pequeños y la segunda fue orquestada desde el poder para alimentar al partido socialista y beneficiar sus intereses políticos.
¿Cual es mejor o peor?,
Los ladrones que roban o quienes con medios que no son suyos hacer un cambio ideológico a la sociedad. Los que roban para robarnos a todos, o los que negados del acceso a los recursos, o quizás no en la forma y medio que querrían, lo “toman”. Me es difícil decidirme porque sospecho que ambas formas al final desembocan en lo mismo: robo, poca vergüenza y abuso al ciudadano.
Desverguenzas a costa de lo público. Recuerdos del día de mañana.
Imagen: http://notitiacriminis.files.wordpress.com/2009/03/correa-ficha-policial2.jpg
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