A raiz de la agresión al periodista German Tersch en un bar a horas nocturnas y al presidente italiano Silvio Berlusconi en un acto de partido me llegan algunas ideas que me disturban.De lo primero, la agresión al periodista con conspiranoia incluida, parece que quedará como una paliza casual pero que según Tersch pudo ser realizada por profesionales lo cual siembra la sospecha de que fuera "de encargo". En el segundo caso, el siempre excesivo Berlusconi fue agredido en su persona por otro individuo con las facultades mentales perturbadas.
Sin embargo, por encima de estas agresiones, sean o no objeto de la mala fortuna o del desvarío de una persona, vemos que la violencia, la agresión, toma lugar y voz en la calle como argumento válido y, al tiempo, llega a la opinión pública con la sospecha terrible de que algo más pudiera haber detrás. Una violencia verbal alimentada por el barricadismo y la crispación del día a día de cada país. Una escalada verbal y, ahora, física, que no hace falta que esté organizada para que llegue a lo temible del agitprop de los que no creen en la democracia.
En los tiempos de crisis, en los tiempos donde la economía no se sostiene sola sino con muchas ayudas, donde los ciudadanos soportan un calvario cada mes y la política parece no solo no solucionar los problemas sino, y más, ser parte de ellos vemos como la violencia, siempre presente, se postula como solución, como guiño, como golpe de timón que se manifiesta verbalizada en España hablando sin ambages de los sucesos de 1936.No es baladí pensar esto, ni tampoco extraño, ya que la violencia ya sea directamente, como argumentario e ideario agresivo básico para el control de las personas o, de forma inversa creando una estrategia de tensión y amedrentamiento, como en los años de la Italia del plomo, en la transición española o en cada acción terrorista, que aboca a una solución; favorece a quienes la provocan y siempre deja a la sociedad ahíta y apneica ante una golpe terrible y de dificil solución que devuelve los pensamientos básicos al "orden público" y, por último, a cuestionarse, casi inmediatalente, las libertades.
Este es mi pensamiento más básico, el temor y la incertidumbre por si estos hechos son el inicio de una cadena violenta con la intención de violar y violentar la democracia, el estado de derecho, la libertad de expresión, etc o simplemente son el hecho desagradable y no pedido de algunos que o bien hacen de su capa un sayo, o simplemente son gamberros de fin de semana.
Violencias inútiles y gratuitas. Recuerdos del día de mañana.Imagen: http://www.elpais.com/articulo/internacional/Berlusconi/agredido/Milan/hombre/problemas/mentales/elpepiint/20091214elpepiint_6/Tes
Imagen: http://www.abc.es/20091213/radio-television-radio-television/dieron-patada-espalda-levantaron-20091213.html
1 comentarios:
En contra de todas las agresiones violentas pero a favor, como sea, de una mayor implicación de la sociedad en lo que está pasando. ¿Dónde colocamos el termino medio?
Un abrazo.
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