Si alguien me preguntara, por ejemplo en formspring, sobre si prefiero Monarquía o República debería parar un tiempo y pensarlo. Digamos que la respuesta inmediata sería “la república” ya que consagra a los ciudadanos la elección del máximo representante del país mientras que la monarquía, institución antañona, parece buscar la legitimidad del Rey en una intercesión divina que, según creo, no está para estos asuntos.
Sin embargo pensando un poco más debería preguntarme de qué República y de qué Monarquía hablamos. Si nos referimos a la república bolivariana de Venezuela, la de Cuba, China o Corea del Norte o la solo sedidente república democrática de Rusia, Bielorrusia frente a la monarquía inglesa o danesa no habría duda ni rectificación: Una monarquía parlamentaria y democrática es infinitamente mejor que esas falsas repúblicas populares o democracias que son, en realidad, satrapías de reyes sin corona. Entonces la disyuntiva entre república o monarquía se basa más en la posibilidad de ambas para dar lugar a una democracia desarrollada y plena, a un estado de derecho y a una satisfacción de sus ciudadanos que el hecho de ver un señor con corona y un discurso de Navidad o un prohombre que ha sido votado por la mayoría. Los detalles, en esta sociedad de detalles, son menos importantes que el resultado final.
Entonces ¿cual es el mejor sistema?, para mi está bastante claro, aquel que en democracia, pluralidad y estado de derecho permite a sus ciudadanos regirse con un mínimo de estabilidad y proyección de futuro. Es conocido que no hay un sistema perfecto, todos son en mayor o menor cantidad mejorables, pero una cosa es cierta el estado liberal y de derecho es aquel que ha permitido a sus ciudadanos vivir mejor, con mayor probabilidad de mejora a corto plazo y con mayor respeto al individuo por parte de los poderes e instituciones. Es por tanto el óptimo de los existentes aunque todos sabemos que muchas veces no llega ni a ser bueno.
Sin embargo vemos por encima de la disyuntiva Monarquía o República, en muchos lugares simplemente no tienen la posibilidad de un rey, no en todos los lugares el sistema elegido puede garantizar un mínimo de desarrollo, de igualdad y de cultura. En ese lugar la discusión estaría si la democracia es posible o ante las infinitas amenazas culturales, religiosas, tradicionales, externas, etc, la democracia está en tan severo equilibrio metaestable que cualquier mínima perturbación acaba por convertirla en un mero disfraz de democracia vigilada, autoritarismo oculto, feudalismo pertinaz. Lo hemos visto hasta la saciedad en América Latina y en África, y en la imposibilidad de que un estado democrático se desarrolle en la mayoría de los países de cultura islámica.
Pero volviendo al inicio ¿República o Monarquía en España? Se introduce un matiz importante. Es el pensamiento sobre la república o la monarquía en esta piel de toro, en este país de conejos obliteradores y traicioneros. Una u otra en en esta parte del mundo tan amiga de la picaresca, de la traición nocturnal, de la componenda y de gambito.
Una vez conocida nuestra historia, con más de doscientos alzamientos, asonadas, golpes de estado, etcétera vemos que la monarquía, fundamentalmente, no ha sido capaz sino muy últimamente de establecer un marco democrático mínimo, cosa que sorprende conociendo la trayectoria de algunos monarcas también Borbones a finales del s XIX y comienzos de XX. Por otro lado los golpes de timón, a de mano, regímenes autoritarios o directamente dictaduras, como la de Franco, han servido para controlar algunos desórdenes públicos pero que han desembocado, sin excepción, en una presión y abuso autoritario, con sangre y muertes incluidas, en un robo generalizado a lo público y en una pulsión por mantenernos incólumes en un atavismo histórico de ignorancia, oscuridad y opresión. Es decir la monarquía nos auguraba abuso, retraso y corrupción y los dictadores más o menos bajo la égida de monarcas nos dieron más de lo mismo mientras que las república, la primera, y la segunda, una inestabilidad casi eterna.
De esta manera la monarquía no nos habría de dar muchas esperanzas, en 1978, frente a las florecientes repúblicas francesa o alemana o incluso la inestable república italiana. Pero hete aquí que el papel del rey Juan Carlos I durante la transición incluyendo el intento de golpe de estado de 1981 ha cambiado de manera radical ese planteamiento de monarquía parásita que alimentó a otros Borbones, hasta la expulsión de su abuelo en Alfonso XIII y el comienzo de la II República.
El acceso al poder de un heredero a Rey, nacido y criado en el exilio pero formado en España a la sombra de un dictador bajito de estatura y de mente, le daba un criterio complejo pero mejorado para afrontar ese cambio de la dictadura a la monarquía parlamentaria, incluso la sombra de duda sobre el derecho al trono le obligaba a pasos medidos y consensuados. De esta manera la transición democrática que implicaba pasar del autoritarismo a la monarquía, primero, y luego a la democracia fue posible gracias a al Rey que actuó de forma excelente para favorecer la aparición de partidos, incluso los abiertamente antimonárquicos, abrir las estructuras mentales, políticas y sociales de un país y un pueblo muy acostumbrado al corsé y la opresión. Resultado de eso, con altibajos, desencuentros y encuentros, problemas, dudas y bastantes vociferadores en el ágora. La situación de hoy, la actual, es que España vive una situación de estabilidad política, a pesar de los políticos de baja catadura que nos gobiernan y nos "opositan" en todos los lugares, que afrenta los retos del futuro, economía, paro, desigualdad, educación, terrorismo, etc. con posibilidades de éxito.
¿Es todo esto atribuible a la monarquía?, no solamente, pero en gran parte si porque creó "up-bottom" un sistema en las que todos pudieron encontrarse, donde todo el mundo pudo sentirse libre, incluso los que abominan de la libertad y los derechos y, dotó al sistema político español, con sus pros y contras y, sobre todo, de sus excepcionalidades, de un marco de seguridad, paz y derecho que ha sido la simiente de esta situación actual de la cual tenemos la obligación de congratularnos.
De esta manera y sin esa ataduras que decían de una manera capciosa y falsa que en España las izquierdas son eminentemente republicanas y las derechas monárquicas, como si no hubiera habido, y hay ahora, partidos políticos de derechas que son abiertamente antimonárquicos e incluso algunos que tuvieron responsabilidades de gobierno, debo llegar a la siguiente conclusión: Creo que la monarquía por ahora es el mejor sistema, el rey Juan Carlos ha hecho un buen trabajo o, al menos, el mejor posible, y la situación actual ni recomienda, ni se necesita un cambio. Puede que a algunos les duela el hecho que fue declarado heredero por Franco, el dictador, y que por tanto su legitimidad nació, inicialmente, apoyada por ese báculo autoritario pero, al tiempo, debemos y tenemos que considerar que la república, al menos en los dos últimos ejercicios que existieron en España, no fue precisamente el vergel de representatividd ciudadana, la primavera de democracia y avance sino y más bien un tiempo de desencuentro terrible, muerte, venganza y circulo vicioso que no tiene que ver con la idea nostálgica de un sistema que nunca fue.
En el futuro si las circunstancias aconsejaran, y siempre manteniendo la seguridad, la paz y los derechos políticos, civiles y humanos, un un cambio necesario, sin duda apoyaría una república pero eso, espero que así sea, dentro de muchos años porque estamos bien como estamos.
Repúblicas y monarquías en Recuerdos del día de mañana.
Imagen: http://exorbe.blogspot.com/2008/06/de-regibus.html
Imagen: http://almaes.wordpress.com/2009/11/22/la-segunda-republica-1931-1936/
Vínculos mapa de las monarquías y repúblicas en el mundo: