Esta es la cuarta tanda de impresiones de mi viaje profesional a Lima, tras la primera, la segunda y la tercera en esta hablo más de las sensaciones.Las sensaciones que nacen de la sorpresa de ver un país, un continente, una forma de ser, hacer y sentir diferente pero también de la vuelta y la comprobación de la diferencia con esta España, tierra de conejos, cobardes y vendepatrias que a tanto agravio nos tiene acostumbrados. Puede que estas sensaciones estén sesgadas o viciadas por el hecho que de Perú, una vez descontado lo evidentemente peor, encuentro muchas virtudes; y en España, una vez descontado lo bueno, hallo toneladas de perjuicios, muchos de ellos derivados de mi mayor conocimiento que el que puedo tener de Perú.
Estas sensaciones se superponen a la evidencia de que España es un país más rico que Perú: el índice de Gini dice que España se encuentra en un valor de 32,5 está en mientras que Perú se encuentra en 52,0 casi veinte puntos de diferencia de la distribución de la riqueza. La diferencia de renta per cápita nos dice que España se situaba en 2008 con 35.331 $ mientras que en ese mismo año Perú se ubicaba en un 4.453 $,: Asímismo el índice de desarrollo humano, que considera parámetros sociales indica que España se encuentra en el grupo de los países desarrollados con un valor de 0.955 en la posición número decimoquinta del mundo mientras que Perú se encuentra en el grupo de los países en vías de desarrollo con un valor de IDH de 0,806 en la posición número septuagésimo octava.
El resumen de todos estos números es lo que ya sabíamos, que España hay más riqueza, más distribuida y menos exclusión social que en Perú, lo cual es evidente paseando por las calles de Madrid y Lima, pero superados estos avatares macroeconómicos llegamos a otras conclusiones.
Estas sensaciones se superponen a la evidencia de que España es un país más rico que Perú: el índice de Gini dice que España se encuentra en un valor de 32,5 está en mientras que Perú se encuentra en 52,0 casi veinte puntos de diferencia de la distribución de la riqueza. La diferencia de renta per cápita nos dice que España se situaba en 2008 con 35.331 $ mientras que en ese mismo año Perú se ubicaba en un 4.453 $,: Asímismo el índice de desarrollo humano, que considera parámetros sociales indica que España se encuentra en el grupo de los países desarrollados con un valor de 0.955 en la posición número decimoquinta del mundo mientras que Perú se encuentra en el grupo de los países en vías de desarrollo con un valor de IDH de 0,806 en la posición número septuagésimo octava.
El resumen de todos estos números es lo que ya sabíamos, que España hay más riqueza, más distribuida y menos exclusión social que en Perú, lo cual es evidente paseando por las calles de Madrid y Lima, pero superados estos avatares macroeconómicos llegamos a otras conclusiones.
Madrid, como todas las ciudades europeas y tanto más cuanto más rica, se blinda, se hace invisible, estanca, pierde la porosidad y el miedo se apodera de las calles, la seguridad se hace religión y el otro, el prójimo, el próximo se hace adversario, rival, a la postre enemigo. Lima vive con muchísima mayor criminalidad que Madrid pero no existe, al menos donde yo estuve, esa sensación de desconfianza e inseguridad hostil que nos atenaza al relacionarnos con nuestros semejantes.
Si a esto le añadimos en favor de Lima un mayor porcentaje de buenas maneras, educación, respeto por los otros y un cierto sentimiento antañón de que lo que es de todos, también es nuestro, y no el "lo que es de todos no es de nadie" que se atrevió a verbalizar una ministra española, hace que la vida sea más humana, puede que más pobre, pero más cercana, puede que menos distribuida pero más concernida de los que están alrededor.
La fría Europa consagra infinitos derechos y premios pero luego la cara B es la frialdad con la que todos nos tratamos a veces hasta la indolencia frente al vecino de al lado.Por poner un ejemplo de como la vida social y vital es más viva y más cercana en Lima que en esta adormecida y morigerada Madrid es el siguiente: Lima realiza en sus calles, multiples muestras de poesía recitada, de canción, de humor, de arengas o mítines políticos que ocupan unas pequeñas ágoras que aparecen aquí y allá en las plazas de la ciudad. Esa interrelación vital, ciudadana, cercana, ha desaparecido totalmente en Madrid, incluso el trato humano se ha ido despegando ante la menor necesidad de interrelacionar con otros incluso para las tareas más vitales de aprovisionamiento.
Yo recuerdo mis años de niño donde existía aún esa cercanía, ese vivir en la calle, ese conocer al vecino y vivir lo común, por y para todos: el procomún, que ahora se detecta en Lima, puede que el futuro sea eso, egoísmo y miedo al otro.
Ahora Madrid se preocupa de hacerse hostil a los deambulantes homeless de dar la cara buena solo a quienes enseñan la cartera llena, de buscar sentirse una ciudad con cinco millones de individuos huraños y separados. De cerrar las puertas a quienes han llegado, en algunos casos con muchos papeles, en otros con bastantes menos. En ese punto, el de las sensaciones, como digo Lima nos lleva millas de ventaja.
Lo triste es que el avance, la riqueza, genera un sistema político más fuerte, un sistema financiero más creíble, un sistema policial y judicial más dotado pero también esta sensación de rico en su atalaya de oro, desconfiando, dudando, separándose. Por eso que Perú se desarrolle, lo cual deseo fervientemente, en convertirse, de alguna manera, en este tipo de "finlandeses" fríos y desconsiderados en el que nos hemos convertido los españoles.
Madrid, Lima y el pensamiento en doce horas de avión. Recuerdos del día de mañana.Imagen: http://sobre-peru.com/wp-content/uploads/2008/10/larcomar.jpg
Imagen: http://arquitecturainteligente.files.wordpress.com/2007/07/torre-caja-madrid-1.jpg
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