miércoles, mayo 26, 2010

Reducción de sueldo de funcionarios y otras reflexiones sobre la función pública

En estos días se habla mucho de los funcionarios, y del personal laboral de las administraciones que, en general, siempre ha sido un tema de conversación agridulce. Que si son muchos, que si tienen condiciones de trabajo que nadie tiene, que si sus sueldos o atribuciones son adecuadas o no. Yo incluso me he atrevido en algunas ocasiones a criticar a aquellos que desde la función pública se dedican a haraganear sin más razón.
Por un lado se habla del número de funcionarios que se antoja como excesivo para un país como España. Strictu sensu y comparando con el número de funcionarios per capita de otros países de nuestro entorno Alemania, Inglaterra, Francia, no es un número exagerado lo que ha ocurrido es que el número de éstos, y tanto más los de libre designación por parte de los políticos, ha crecido en los últimos años de manera alarmante y exuberante (se ha duplicado en la última década) y mucho más en unas regiones que en otras. Todo esto junto a la multiplicidad de instituciones: nacional, autonómica, local, etcétera, empresas públicas, asesores, etc, etc da la sensación a la ciudadanía de excesiva carga de funcionariado. (Ver vínculo al final del artículo).
Por otro lado los ciudadanos tenemos una mala imagen histórica del funcionario, anterior al suceso larriano del "Vuelva usted mañana". Esta mala imagen está vinculada de manera directa e incontrovertible a la baja productividad de parte del funcionariado.
En general todo lo que ha tenido que ver con el aumento de la productividad en el sector público ha topado con una resistencia numantina por parte de los propios funcionarios. La productividad, verdadero caballo de batalla de la economía española tiene entre sus funcionarios y por las razones antes indicadas y algunas más que saldrán en este artículo un caballo de batalla cotidiano y dificil de domesticar.
Los funcionarios y personal laboral han trabajado en condiciones de mala organización, muy mejorables procedimientos, cadena de mandos o bien poco formados o simplementes colocados ahí por la libre designación de un político o un partido. Esta debilidad en la cabeza de cada organización se ha transmitido a lo largo de ésta. Si a esto, además, le sumamos la función de fuente de puestos públicos, en muchas ocasiones no necesarios, y las veleidades políticas pseudoconstituyentes en muchas administraciones nos da el panorama actual donde hay instituciones con escaso valor para la sociedad, casi creadas para dotar del "carguito" al político en cuestión, redundancias terribles de atribuciones, falta de coordinación, falta de formación, contratación externa de puestos que si funcionase debidamente no serían necesarios, gran cantidad de interinos, etc.
Si bien esto que digo es cierto a nivel "global", y bastante a brochazo, no lo es tanto en cada caso: por ejemplo la administración de Hacienda ha mejorado en los últimos veinta años de manera sobresaliente como la de Policía, Sanidad, Educación y otras. Algunas otras como la Justicia, por ejemplo, o la mera administración de los asuntos cotidianos, impuestos, tasas, concesiones, licencias, etc, mejoran poco a poco pero aún adolecen de esa falta de calidad necesaria y requerida. También es cierto que en estos servicios, y apoyado en una falta de recursos para su mejora, es donde se han "escondido" muchos de esos funcionarios que solo merecen el apelativo de procastrinadores a tu contra. En algunos casos incluso dando lugar a corruptelas o corrupciones en mayúsculas de las cuales ya conocemos por los medios toda una panoplia de arrebol.
Por lo tanto no es tanto el número de funcionarios ni sus ganas de trabajar, para la mayoría de éstos, sino unos procedimientos, inversión, formación y sistemas de mejora y promoción que como en la empresa privada incentiven y motiven para aportar el mejor valor a la sociedad.
En este aspecto en la era de la comunicación global e Internet sonroja que en los pasillos de las administraciones se almacenen legajos y rollos por doquier y todo sea una gestión de mostrador y funcionario dando un tinte decimonónico a la administración con toda la carga negativa que esto comporta. Ahí es donde habría que mejorar junto con unos cuadros, medios y ejecutivos, de la administración que sirvan de líderes indicando la dirección, motivando y facilitando y, también retirando los muchos palos en las ruedas del avance en la gestión pública.
Sin embargo ¿Es esto es posible?
¡Claro que si!, por supuesto que hay administraciones que trabajan mejor, que te informan eficientemente, que te evitan problemas o preocupaciones en su buena gestión, que no se consideran superfluas o hinchadas, que aunque te pesen en sus multas, Tráfico, funcionan bien. Por lo tanto que no ocurra en todos los casos solo es debido a la falta de inversión, formación, y mejores mandos.
En esto último cabe un comentario, expresión o quizás, matización. En la escala de personal de la administración, en la de oposición y mucho más en los de libre designación por parte de los políticos electos, existe una paradoja respecto al mundo de la empresa privada.
En los escalafones de menor cualificación y retribución, los más bajos, existe una diferencia grande a favor del sector público no solo en cuanto a imposibilidad de perder el puesto de trabajo, evidente en los funcionarios de oposición, sino también salarial, de derechos y de condiciones laborales lo que hace que sea un verdadero "objeto de deseo". Sin embargo esta situación se invierte, sobre todo en los aspectos económicos, en el caso de mandos y directivos. Esto tiene como efecto principal o fundamental que la administración pública no es un elemento atractivo "per se" para hacer carrera profesional, salvo en casos muy contados y en aquellos que lo emplean como inicio para una carrera política.
¿Cual es el efecto de todo esto? y tomo una reciente tertulia en el programa siempre recomendable de Julia Otero, Julia en la Onda, en Ondacero radio por parte del profesor Longo especialista en administraciones públicas como base para todo este razonamiento.
El efecto es que los mandos intermedios y directivos de la administración no están cubiertos, salvo honrosos casos por lo más dotado de las profesiones Es decir un recien licenciado, ingeniero o arquitecto no contempla la administración pública, con todas sus ventajas, como un lugar donde desarrollar su potencial profesional sino la empresa privada que le dará esos sueldos y condiciones para su evolución. Es decir que se alimenta con esta situación la endémica posición de baja productividad en el sector público antes comentada.
En estos días las medidas de control del déficit que buscan la reducción del gasto público disminuyendo, entre otras mediddas, el sueldo a los funcionarios apoya esta circunstancia. La reducción de sueldos mayor a los que más ganan, fundamentalmente los mandos y directivos, y en menor medida que a los que ganan menos tiene un efecto que apoya y fortalece al anterior, cada vez la función directiva pública tiene menos tirón, cada vez es menos un lugar para los talentos, cada vez se quiere menos para mejorar el servicio a todos. Desde el punto de vista social y de "justicia " un poco robinhoodesca no tiene mácula ese planteamiento pero en el de predisponernos en un cambio de filosofía y estructura para afrontar mejor el futuro nos lleva a un paso atrás.
Consecuencia: la baja productividad, la fuente del que mana la mala imagen de muchos funcionarios se refuerza al disminuir las retribuciones de quienes eventualmente, debería pensar para que funcionase mejor y se diera más y mejores servicios al ciudadano, quizás con el mismo número de personal o no, quizás con un catálogo de servicios equivalente, crecido o disminuido.
Por todos esto por estas circunstancias y por todo lo que rodea, político, social, económica, de solidaridad y de mejora es por lo que una reforma de la función pública se hace no solo necesaria sino imprescindible para mejorar en eficiencia, efectividad, coste, mejora y concepción de los funcionarios entre los propios ciudadanos.
Aunque al final y en resumen todo este discurso acaba con la cuestion ¿Cuales son los servicios que necesitamos los ciudadanos y cual es el nivel de estado del bienestar que merecemos, que necesitamos, y, en esta crisis sobrevenida y no avizorada, que podemos pagarnos?. Otra pregunta. también pendiente, es si las medidas de contención de gasto son suficientes y efectivas o solo han ido contra los colectivos que menos pueden hacer y donde el efecto de la acción será más rápido, porque las medidas estructurales, las que mejorarían indudablemente la eficiencia y productividad de las administraciones quedan todavía muy pendientes.

Funcionarios, trabajadores, estado y metodologías. Recuerdos del día de mañana.
Evolución del sector público en España y en Europa (Vía Público): http://imagenes.publico.es/resources/archivos/2010/5/15/1273955135758GRAFICO3.jpg

5 comentarios:

Vir dijo...

hola buenos días, lo de la mala imagen no me extraña, yo he tenido que ir a educación a recoger un papel y la chica de la primera mesa estaba mirando las ofertas de un supermercado y la otra, la que me tenía que atender a mí, desaparecida, luego el trato de muchos es de pena y hablo desde el conocimiento como usuaria habitual de la administración, me dice mi hermana que es funcionaria que es porq trabajan mucho aunque no lo parezca y que se les quita las ganas de poner sonrisa a todo el mundo.
Ahora se supone que las cosas han avanzado con la administración electrónica y es cierto, yo no me lo podía creer que no me hicieran dar mil vueltas pero necesité unos papeles de pontevedra y los pude pedir por aquí y me llegaron sin problema y en una semana, pero me ha ocurrido dos veces q me tenían q enviar un certificado y en dos ocasiones tuve q ir al edificio porque me mandaban mis apellidos mal una vez y la otra la fecha de nacimiento, entonces dices joer tan difícil es hacerlo bien pues no creo.
Tienen imagen de vagos la mayoría, será por algo también. Tengo dos en mi familia y ellas mismas lo dicen que hay puestos de trabajo que se podían suprimir perfectamente.
Por cierto que he llegado a este blog porq estaba leyendo en el de toni (al que mando un saludo si lo lee) lo de israel-palestina y leí tupost que está muy bien, mi opinión es que es una espiral de odio cada vez más fuerte, en el que unos se explosionan con artefactos pegados al cuerpo y los otros responden masacrando a los civiles pff muy difícil solución, un saludo

fran dijo...

Estoy de acuerdo en muchas cosas de las que comentas. Pero yo creo que la mejor manera de aliviar el déficit (creado mayormente por la clase política y banca) es quitar o reducir las condiciones tan maravillosas de las que gozan. Recordemos: Sueldos, dietas, coches oficiales, ministerios inútiles, asesores...
La crisis debería pagarla los que la crean y no como siempre la clase media/baja. Ahora dicen que se les va a incrementar el irpf a las clases altas para que tributen más... ja ja ja. Todos sabemos que tributan bajo otro sistema que no es el irpf, con lo que seguirán siendo igual de ricos.
Yo, quiero lanzar una propuesta ante la crisis (sin consultar con 600 asesores). Que paguen los que más tienen. Que se penalicen a los sectores más beneficiados en tiempos de bonanza, y que ahora piden ayudas. Reducción de ministerios, asesores y demás personal de libre designación con ninguna función. Que se prohiban las prebendas de los políticos. Por qué tienen que tener derecho a una pensión vitalicia con tan sólo 7 años en el poder? cuando al resto de los mortales se nos endurecen las condiciones?
Y por qué pueden compatibilizarla con otras actividades laborales, cuando en los últimos presupuestos generales del estado se prohibió hacer lo mismo a los pensionistas de clases pasivas del estado? Pero en qué país vivimos? A qúién nos quieren engañar? A mí personalmente no!
Yo con 600 asesores también sabría gobernar!

M@k, el Buscaimposibles dijo...

Como comentaba en Twitter, algún detalle que puntualizaría:

- La falta aparente de eficiencia esconde en parte que la Administración debe velar por una serie de derechos de los ciudadanos e, idealmente, huir de favoritismos que perjudiquen a los no favorecidos.

- La carga de trabajo de una administración es mucho mayor que la de una empresa. Sólo hay que comparar la población de un territorio con los clientes de una empresa para verlo.

Por lo demás, muy buen artículo.

chufowski dijo...

Extraordinario post. Bien documentado y con argumentos de peso. Siempre he creído que la gente buena de verdad, la gente con talento, no anhela trabajar en la Adminstración, porque en lo privado si trabajo de lo que ha estudiado ganará más, y porque la empresa privada, fomenta la creatividad mientras que la administración es una estructura cerrada, en la que llevar una buena idea a la práctica ha de pasar por tantos medios intermedios que al final, rigiéndose las más de las veces por criterios de oportunidad, no se acaban teniendo en cuenta. No es que la administración sea el refugio de gente mediocre, que solo busca un puesto de por vida, pero es cierto que si eres emprendedor, te buscas la vida en lo privado o te haces autónomo, dado que a día de hoy y muy a mi pesar la administración pública no es el camino para la autorealización, dado que en muchas administraciones no existe una relación de puestos de trabajo, de ahí que se dupliquen tareas, haya gente que no tenga nada que hacer, gente desmotivada, que se busca la manera de ocupar sus sieta horas de trabajo, de cualquier manera, "haciendo como que trabaja"·, porque no tiene ni tarea que hacer, ni el empuje necesario como para dejar su trabajo y dedicarse a otra cosa.
Se habla mucho también de los sueldos de los funcionarios pero poco o nada de las ayudas que estos reciben y que no cuentan en nómina, como préstamos con subsidiación de intereses, abono de parte de los gastos dentales y oftalmológicos, ayudas económicas para guarderías, y matrículas de los hijos, reducciones de jornada de 1/3 y 1/2 sin ningún tipo de represalia laboral y un largo etcétera. Todo eso no consta en la momina pero son ventajas que en lo privado en la mayoría de empresas no existe.

chufowski dijo...

Extraordinario post. Bien documentado y argumentos de peso. Cierto no es tanto el número de funcionarios sino lo que cada uno hace en su puesto. Criterios de eficacia y eficiencia. Cierto, hay administraciones que funcionan unas mejores que otras. En la Rioja por ejemplo la Ley de la Dependencia es de las tres mejores de toda España, resolviendose expedientes en 6 meses cuando en en resto de España es de 17 meses.
Si la relación de puestos de trabajo se considerase una herramienta útil, entonces no habría duplicidad de tareas, ni gente sin tener que hacer nada durante toda su jornada laboral, obligados a ocupar su tiempo sin hacer nada, haciendo como que curran, o a coger la puerta, dejar su trabajo y dedicarse a hacer otra cosa (entonces al menos tendrían la sensacion de que se ganan el pan, de ahí que a día de hoy mucho funcionario ocioso, acabe deprimiéndose, ante la perspectiva de tener que estar en un puesto de trabajo sin hacer nada, durante el resto de su vida. El problemas que 9 de cada 10 acaban asumiendo su papel de paria y sobreviven). Los funcionarios de carrera si que tienen un puesto de trabajo asegurado, los interinos no, y estos son un alto porcentaje en todas las administraciones. Sólo se habla del sueldo, pero los funcionarios reciben también otro tipo de ayudas; subsidiación de intereses de los prestamos, abono de parte de los gastos dentales y oftalmólogicos, sufragio de los gastos de matrícula de escuelas oficiales de idiomas, y de la universidad (si no se tiene titulación), ayudas para las guarderías de los hijos y colegios mayores para hijos universitarios. En caso de reducciones de jornada no hay luego represalias laborales. En resumen un sinfín de ayudas de todo tipo que en la empresa privada en muchas empresas no existen. Eso también hay que tenerlo en cuenta, además del sueldo y del trabajo fijo. Se puede hablar largo y tendido sobre este apasionante tema.