"Cada 10 segundos, un niño muere debido a la desnutrición". Jacques Diouf, secretario general de FAO.
"24.000 personas mueren al día por hambre". Vía WIkipedia.
Venimos de una crisis global que ha atacado fuertemente todas las medidas de ayuda y de desarrollo de los países del tercer mundo. Aquellos donde el hambre, las enfermedades, la desigualdad y, muchas veces, la violencia sirven de germen para su pobreza. De esta manera sufriendo no solo la flamígera realidad de la crísis sino, también la de la reducción de la ayuda solidaria.
Sin embargo me llama la atención que en el último informe de FAO, correspondiente a 2009, sobre seguridad alimentaria se indica que el número de personas que sufren hambre ha disminuido de manera drástica: Está por debajo de los mil millones de personas, de los siete mil que poblamos el pobre planeta tierra por primera vez en los últimos quince años siendo la primera caída que se registra en este tiempo.
Se atribuye este descenso al comienzo de la recuperación económica y al descenso del precio de los alimentos básicos así como el aumento de la producción de cereal, a pesar de los incendios y sequía que ha hecho que Rusia produjera menos que otros años.
Yo, además, indicaría un caso paradójico: esta retracción de la economía global ha ocasionado que los medios y formas de desarrollarse, casi siempre de manera depredadora y mezquina haya tenido menos ámbito. Es decir, que la economía globalizada en vez de dar salida, sustento y posibilidad a miles de personas hace lo que todos sabemos, dotar a los habitantes de los países ricos de todos los productos y materias primas que se necesiten a costa de generar inestabilidad política, violencia y el esquilmar de los recursos naturales en los países del tercer mundo, precisamente esos que sufren el hambre.
El hambre, ese recurso en forma de huelga que tanto doblega voluntades en el primer mundo, ahora nos enseña una nueva dimensión, la economía, nuestro desarrollo como países ricos depende de manera ferina y vulturina de esos países que con la desigualdad pagan nuestra cuenta. Creció el hambre mientras crecía, igualmente, las exportaciones de recursos de los países en desarrollo.
Esta desigualdad terrible e injusta alimenta la violencia, el horror y el resentimiento contra un occidente que muestra modelos de riqueza, dispendio y éxito y devuelve otros de inseguridad, hambre y muerte. Solo una acción denodada y activa para reducir este hambre, como básico pilar de la seguridad humana, podrá desactivar las bombas de relojería de la inmigración incontrolada, la base para el desarrollo del terrorismo y las guerras por recursos que parece que son grandes retos y amenazas para el mundo actual el día de hoy. El lograr ese objetivo del milenio, reducir a la mitad: menos de 420 millones de personas en el umbral del hambre para 2015, nos podrá vacunar frente a esos leviathanes del futuro, ahora hace falta voluntad política global.
Personas, economías y personas en Recuerdos del día de mañana.
Causas del hambre: http://www.slideshare.net/FAOEconomics/el-estado-de-la-inseguridad-alimentaria-en-el-mundo
Informe FAO sobre la inseguridad alimentaria en el mundo: ftp://ftp.fao.org/docrep/fao/012/i0876s/i0876s.pdf
Índice Gini sobre la desigualdad: https://www.cia.gov/library/publications/the-world-factbook/fields/2172.html
Mapamundi del porcentaje de personas bajo el nivel de hambre en el mundo: http://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:Percentage_population_undernourished_world_map.PNG
Únete a la campaña 1billionhungry: http://www.1billionhungry.org/
1 comentario:
Que siga así, bajando.
Quería reseñarte que me encantó tu entrada Mi Madrid, aquel Madrid lejano en un instante de aporía. Allí, en Madrid, pasé mi juventud en ese barrio que mencionas y puede que por eso y por la distancia he sentido vivas cada una de tus palabras.
Un abrazo.
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