
En los últimos tiempos la iglesia católica está sufriendo un ataque sin cuartel. No injustificado. Los casos de abusos por pederastia ocultos hasta el día de hoy han aflorado con toda su abyecta maldad. El papa Benedicto XVI ha cambiado una tendencia de siglos en la iglesia afrontándolos y asumiendo las responsabilidades que como iglesia tiene. Es un acto valiente que denota un cambio sustancial en una iglesia que poco a poco se va separando de una sociedad atropellada por la evolución de la sociedad y el inmovilismo de la iglesia.
A pesar de que he criticado en varias ocasiones a la iglesia como organización, por su poco amor a la libertad y en especial la libertad de expresión, por su intención injerente en los asuntos "mundanos" de la política, por su papel en la historia reciente y remota, y su moral sexual opresora, he de reconocer que este paso de asunción de responsabilidades de restitución, al menos morales y en muchos lugares incluso económicas, es un paso importante para llevar la prédica de la iglesia hasta una realidad de modelo, y para evitar que se escondan fuertes y frecuentes prejuicios tras la iglesia que quiso y quiere ser universal.
También hay que reconocer que tras las críticas, como digo en muchos casos justificadas, hay algunos prejuicios o lugares comunes muy conocidos: la nacionalidad alemana del papa Ratzinger y su coincidencia en la juventud con el nazismo siempre ha sido empleado para atacarle, a pesar de su públicas y reconocidas acciones denostando esa ideología malvada, también su falta de "efecto publicitario" en comparación con su predecesor Juan Pablo II. Pero hay un respecto a su antecesor, que cabalgó contra el comunismo en su Polonia natal, Ratzinger ha reconocido la responsabilidad tanto en los crímenes nazis como en los casos de pederastia, dando, sin lugar a dudas el camino a seguir en su iglesia: no tienen lugar quien cometen esos abusos. A esto hay que añadirle la verdad escondida a gritos de los abusos sexuales relacionados con los niños hasta ahora escondidos y negados.
Por eso considero que es valiente, y que a pesar de su doctoral y anciano aspecto de intelectual es un hombre que lidia con los problemas de su tiempo afrontándolos y eso, en la iglesia de los dos mil años y nunca ajena a unos ataques sin cuartel de un laicismo a machamartillo, es un mérito importante no solo como rector de la iglesia sino como imagen y protagonista moral de la historia.
Iglesias, papas y tiempos en Recuerdos del día de mañana.
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4 comentarios:
Venga yaaaaaaaaa!
La iglesia solo es un negocio lleno de gentuza sin escrúpulos que viven del miedo de la masa a la que ellos mismos asustan.
¿"Ratinger" valiente? pues que mande a la cárcel a todos pedófilos que tampoco es lo peor que tienen. Y después que se metan en sus cosas, que se dediquen a rezar y dejen al mundo correr.
Que dediquen los miles de millones que ganan con el negocio de fabricación de armas y especulación inmobiliaria a ayudar a los pobres, o que dejen de generar pobreza y miseria que ayudaría mar aún.
Dedicarse a hacer demagogia nos lleva a la calle sin salida del enrocamiento. El cambio de tesitura social de la iglesia ha de ser aplaudido no porque sea un logro loable en si mismo sino porque huye del oscurantismo y cerrazón.
Frente a lo negro de la oscuridad y la negación, la blancura de la aceptación de los errores, crímenes y connivencias ha de ser aplaudida, ojalá aumente.
En cualquier caso y a pesar de disentir agradezco el comentario.
No creo que se trate de demagogia, ni creo que la iglesia tenga una utilidad REAL para los demás en el mundo.
Que este tipo de comentarios no arreglan nada, ya lo se pero están mas de acuerdo con la realidad. No se puede agradecer a una institución fundamentalista, machista, hipócrita, fascista, y antidemocrática que cuando se encuentre contra las cuerdas de ligeramente su brazo a torcer, para no perder clientela.
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