Vi en televisión, otra vez, la inquietante película "El método" (Gronholm). Como ya comenté en otra ocasión la película trata sobre el proceso de selección de personal tomado en el extremo más negativo y antihumano posible, aunque siempre es posible ir más allá. De los actores sobresale, y mucho, Eduard Fernandez.

Eduard es un actor de aquellos que pueden encargar a entrañables amigos, como el Copons de Alatriste o a la propia encarnación del mal en el demonio de Fausto 5.0. Toda una variedad de papeles resueltos con una solvencia a prueba de bombas y con una camaleónica capacidad para convertirse en lo que representa.
Es increíble como un actor pequeño, de estatura, y de apariencia normal puede convertirse en un ser extraordinario o el mal personificado y amenazante.
Esa capacidad del actor, la de crear, la de recrear, la de ser base para la catársis artística no deja de sorprenderme. Tambien, y al contrario, veo como algunos malos actores apenas son figuras en una escena o un escenario que aprenden unas pocas frases dichas con poca convicción y credibilidad.
De la primera "raza" de actores es Eduard Fernández no en vano ganó un premio Goya como actor de reparto
Sirva este post como homenaje a ese estupendo actor, a esos estupendos actores. El actor que te hace sentir amenazado cuando representa el mal, el que te hace pensar, el que hace mirar alrededor porque algo ocurre y solo él, ellos, te lo han dado a entender.
Actores, personas que te enseñan una realidad que no ves. Recuerdos del día de mañana.
Entrevista a Eduard Fernandez: http://www.youtube.com/watch?v=6vQZR8JAefE
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