






La primera es el riesgo patente, latente de la energía nuclear, a nadie debe escapársele que es una energía que eventualmente y en caso de catástrofe puede quedar fuera de control y esto es inapelable.




El holocausto nazi además de significar la muerte de millones de personas y una quiebra en el sentido de que el avance científico y social llevaba necesariamente a las mejores condiciones del ser humano, contuvo miles, millones, de pequeños o grandes dramas que no han sido contados todavía.
Uno de ellos, pequeños, ínfimos pero esclarecedores fue el daño que se le hizo a las personas que hablaban la lengua que maltrato, el español, con la muerte de casi la totalidad de la población sefardí de Salónica, Tesalónica. En esa población vivían más de cincuenta mil de los setenta y cinco mil judíos de Grecia y hablaban un español fósil, anclado en el tiempo de la expulsión de los judíos de la península ibérica: El ladino, un español extendido, social, de uso diario y abundante pero casi exterminado por aquella catástrofe.
Aquella era la lengua antigua hablada por aquellos que quinientos años después esperaban volver a su casa en Toledo, Valladolid u otros lugares y seguían llamándose españoles. Fueron olvidados durante siglos y solo desde 1924 tuvieron derecho de reclamar la nacionalidad española. Bajo ese decreto que firmo Primo de Rivera se asentaron muchas historias de heroísmo personal de diplomáticos y personas cercanas para salvar a miles de judíos durante el terrible holocausto.
Hoy en día tras aquel aniquilamiento físico y cultural aún se mantienen algunos núcleos mínimos de ladino en Israel y en otros lugares que mantienen esa llama perenne encendida. Los sefardíes intentan mantener su legado cultural mediante actividades y publicación de revistas que traen a nuestra lectura un español diferente, antiguo y con alguna grafía e influencia distinta, pero que tiene el sabor de hace quinientos años, el que no debemos olvidar porque es nuestra historia pero, también, nuestra terrible leyenda negra.
Este último genocidio, el nazi, se suma a toda la historia de persecuciones, leyendas negras y abusos cometidos sobre el pueblo judío y en el caso especial de los judíos españoles se suma al decreto de expulsión de 1492. Todo ello conforma y el hito de la expulsión de la historia y de su ámbito físico de un grupo humano, la eliminación histórica de las personas que sostenían sobre sus hombros un legado histórico y cultural excepcional: ser una capsula del tiempo de la lengua de Castilla durante quinientos años.
Historia, personas y amenazas negras. Recuerdos del día de mañana.







